Inicio Nacionales El mérito se construye / Samuel Reyes Raposo

El mérito se construye / Samuel Reyes Raposo

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Hay vidas que demuestran que el éxito no aparece de repente. Se construye con disciplina, estudio, trabajo y perseverancia. La trayectoria de Andrés Rafael Reyes Rodríguez es un ejemplo de cómo el esfuerzo constante puede abrir oportunidades, formar el carácter y preparar a una persona para asumir mayores responsabilidades.

Andrés Reyes nació en El Guayabo, una comunidad rural de Altamira, Puerto Plata, en 1934. Creció en un hogar donde el trabajo, la honestidad, el respeto y la disciplina eran valores fundamentales. Desde niño mostró una gran curiosidad por aprender. Leía cuanto llegaba a sus manos, preguntaba constantemente y dedicaba tiempo a repasar sus lecciones. Cuando realizó las pruebas nacionales de octavo grado obtuvo la calificación más alta de la región.

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Pero aquel resultado no fue simplemente una buena nota. Fue la evidencia de una actitud frente a la vida: el talento necesita esfuerzo para convertirse en capacidad, y la capacidad necesita disciplina para producir resultados.

Antes de cumplir dieciocho años fue nombrado maestro de emergencia y enviado a una comunidad rural donde no existía escuela, ni pupitres, ni pizarras. Allí encontró a decenas de personas que no sabían leer ni escribir. En lugar de utilizar la falta de recursos como excusa, comenzó a enseñar en una galería prestada. Con el apoyo de la comunidad se construyó posteriormente una escuela. En pocos meses, 67 de las 85 personas inscritas habían sido alfabetizadas.

Aquella experiencia llamó la atención de las autoridades educativas. Reconocieron en él la combinación de vocación, disciplina y talento, y recibió una beca para continuar sus estudios en la Escuela Normal para Maestros Luis Núñez Molina, en Licey al Medio.

Su crecimiento profesional continuó durante décadas. Fue maestro, director, director de distrito siguiendo el escalafón magisterial íntegramente, hasta llegar al puesto de ministro de educación. Su trayectoria abarcó la educación preuniversitaria, la formación técnico-profesional y la educación superior.

Su aporte trascendió las aulas. Impulsó la educación técnico-profesional, participó en la creación del INFOTEP, colaboró en la elaboración de la Ley General de Educación 66-97, fue rector fundador de una universidad y propulsó la creación del Ministerio de Educación Superior Ciencia y Tecnología (MESCYT).

Su historia nos recuerda que el mérito no consiste solamente en tener talento, sino en cultivarlo mediante el esfuerzo y ponerlo al servicio de una causa.

Vivimos en una época en la que muchos desean alcanzar resultados sin recorrer el camino que conduce hasta ellos. Sin embargo, las instituciones sólidas se construyen con personas dispuestas a aprender, trabajar y perseverar.

Andrés Reyes comenzó su camino como un joven maestro en una humilde comunidad rural. Décadas después, participaría en la construcción de importantes instituciones educativas del país. Entre ambos momentos existió un puente: el trabajo constante.