
A propósito de la celebración del día mundial de la libertad de prensa
Por. Samuel Guzmán

La libertad de prensa es un pilar esencial de cualquier democracia, y la República Dominicana no es la excepción. Sin embargo, su ejercicio enfrenta desafíos que no pueden ser ignorados.
En un entorno cada vez más digital, el periodismo se enfrenta a nuevas amenazas. Las campañas de desinformación y los ataques en redes sociales son cada vez más frecuentes.
A esto se suman presiones políticas y económicas que pueden influir en la línea editorial de los medios. La independencia periodística no siempre está garantizada.
El acceso a la información pública sigue siendo un desafío. Sin transparencia, el trabajo periodístico se vuelve más complejo y limitado.
Además, existen riesgos legales asociados a la difusión de ciertos contenidos. Esto puede generar autocensura, afectando el derecho de la sociedad a estar informada.
El periodismo cumple una función clave: fiscalizar el poder. Cuando esta función se debilita, la democracia también lo hace.
Es necesario fortalecer los mecanismos de protección para periodistas. Garantizar su seguridad es fundamental para el ejercicio libre de la profesión.
La alfabetización mediática también juega un rol importante. Una ciudadanía informada es menos vulnerable a la desinformación.
Defender la libertad de prensa no es solo responsabilidad de los medios. Es una tarea que involucra a toda la sociedad.
Sin prensa libre, no hay democracia plena.




