
Por: Rev. Emilio A. Reyes, DDiv
Génesis 41 describe cómo José interpreta los sueños del rey y le aconseja desarrollar un plan para transformar el país de la abundancia a la eficiencia. En el versículo 34, José sugiere que el rey reserve el 20% de cada cosecha. En la actualidad, esta historia inspiró a algunos asesores financieros a promover la regla presupuestaria 50/30/20 para administrar los ingresos. 50% para necesidades, 30% para deseos, y 20% para ahorros y pago de deudas.
Hay muchas maneras de organizar tus finanzas. Sea cual sea la manera que utilices, una cosa es cierta y es la importancia de evitar vivir de cheque-a-cheque. Esto requiere una buena administración. Recuerda que todo pertenece a Dios y que eres administrador de sus recursos. En mi hogar, usamos el principio 10/70/20: el 10% se devuelve a Dios a través de la caridad, el 70% cubre los gastos de manutención de mi hogar, y el 20% se destina al pago de deudas e inversiones. Lillian y yo tardamos un tiempo en llegar a ese punto como familia.
Para ser buen mayordomo de los recursos que el Señor confía en tus manos, además de tener buenas intenciones, tienes que accionar. Te recomiendo que empieces ahora mismo considerando los 7 pasos del asesor financiero Dave Ramsey:
- Ahorra US$1,000 para tu fondo de emergencia inicial.
- Liquida todas tus deudas (excepto la de la hipoteca) usando el método de la bola de nieve. En pocas palabras, el método de la bola de nieve consiste en liquidar la deuda más pequeña (especialmente las de tarjetas de crédito) lo más rápido posible. Una vez liquidada, transfiere el dinero que estabas pagando a la siguiente deuda más pequeña.
- Ahorra de 3 a 6 meses de gastos en un fondo de emergencia.
- Invierte el 15% de los ingresos de tu hogar en la jubilación.
- Ahorra para el fondo de la educación de tus hijos.
- Liquida tu vivienda pronto.
- Crea riqueza y dona.
Recuerda que el dinero no es ni bueno ni malo. Es una herramienta. Úsalo, junto con tu tiempo y talentos, para honrar a Dios en todo lo que hagas.
“En realidad, todo fue creado por Dios; todo existe por él y para él. Así que, ¡alabemos a Dios por siempre! Amén.” (Romanos 11:36, TLA)




