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La raíz cuadrada de una lágrima / Tomás Rubio

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He llorado delante de un paisaje, mirando una fotografía, leyendo una carta, incluso una vez lloré frente a una botella de aceite  de oliva en un supermercado. He llorado de rabia, de tristeza, de nostalgia, de alegría, y he llorado también sin saber por qué.

Pero nunca había llorado delante de una raíz cuadrada. Y no es porque las matemáticas me arrastren a la melancolía, ni siquiera consiguen llevarme a aquellos años escolares, cuando curso tras curso las reprobaba. No, los números no tienen el poder de perturbarme tanto. De hecho, cuando escribo un poema, siento que el corazón busca la cifra precisa (o imprecisa) de las palabras que expresan una emoción. La poesía tiene la música de las inexactas matemáticas y yo me dejo llevar por ese
cálculo íntimo.

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Si hoy lloré ante una raíz cuadrada, es sencillamente porque no supe explicar al niño, con palabras concretas que él entendiera (y yo), lo que es, para qué sirve, de dónde llega, a dónde nos lleva una raíz cuadrada. Y parece que el profesor tampoco supo.

Eso es lo que pasa con algunos matemáticos, que nunca debieron abandonar el laberinto abstracto de los laboratorios – esos lugares etéreos donde vuelan misteriosas las ecuaciones – antes de descender a las aulas de la tierra, donde los humanos
creemos, ingenuamente, que dos más dos siempre es cuatro.

Hoy lloré un poco por impotencia al cuadrado, por sumandos de tristezas; y el resto de mis lágrimas se debieron a causas abstractas, como es el pensamiento abstracto, al que me dicen tanto se resiste el cerebro de mi niño (y el mío). Y mientras en
esto estaba, el niño me miraba con sus ojos grandes, sostenido sobre un silencio sabio que me pareció eterno. Finalmente me dijo “no te preocupes, podemos jugar dominó”. Y eso hicimos. Porque al niño lo que sobre todo le interesa es la felicidad.

Comienza seis doble, añadió. Y empezamos la partida del divertido y matemático dominó, mientras quedaba para otro momento…la raíz cuadrada de una lágrima.

Tomás Rubio
El autor es escritor y profesor de teatro. Este texto está incluido en el segundo tomo del libro recientemente publicado “DIARIO DE UN PADRE ADOPTADO” , una selección de escritos que retratan el viaje de un hombre en la retadora tarea de convertirse
en papá. En sus páginas encontramos reflexiones sobre el sistema educativo, la inclusión, la discapacidad y la niñez; y donde el autor busca darle voz a los niños que le han adoptado como padre. (Si desean un ejemplar pueden pedirlo al 809 473 7525 y se
lo llevan a casa).