
Por: José Daniel Martínez
Construir un lector desde sus inicios hasta el cuarto nivel universitario es tarea de toda una vida. El camino lector se refiere a la travesía personal y subjetiva de cada individuo con los libros, construida a partir de emociones, recuerdos y textos preferidos. No es lineal, sino una red entrelazada de lecturas que se van tejiendo a lo largo del tiempo.
La bibliografía asociada suele centrarse en la pedagogía de la lectura y la literatura infantil y juvenil, destacando autoras como Laura Devetach con su obra clave La construcción del camino lector, que explora cómo formar lectores a través de la mediación, el placer y la conexión emocional. También se mencionan autores como Michèle Petit y textos que inspiran este proceso.
Características del camino lector
- No linealidad: Es un recorrido personal; no se trata de una acumulación de títulos, sino de una red de textos asociados a momentos y sentimientos.
- Subjetividad: Apela a la memoria, las emociones y los gustos personales, conectando al lector con sus experiencias internas y externas.
- Mediación: Involucra figuras clave (madres, maestras, amigos) y estrategias didácticas para fomentar el placer por la lectura.
Nací en San José de Ocoa, la provincia más joven y pujante del sur cercano de la República Dominicana. En su sección El Naranjal Arriba, a cinco kilómetros del pueblo y colindante con La Ciénaga. Durante mi proceso de alfabetización tuve dos grandes maestras: Chichi y Thelma Sánchez de Santana.
Preguntas de reflexión
- ¿Qué es un lector?
- ¿Cómo se forma un lector a lo largo de la vida?
- ¿Qué tipo de lector te consideras y por qué?
- ¿Cómo los libros han dejado huellas positivas en tu vida?
- ¿Cuáles obras y géneros son tus favoritos?
El lector José Daniel nació como tal en San José de Ocoa. Viví una infancia feliz, deslizándome por las pendientes en yaguas de palma día tras día, hasta que mi abuela Aminta me enseñó las primeras lecciones antes de ir a la escuela. A los seis años ya podía leer Coquito, una cartilla de alfabetización con historias como “Don Monito”, “Don Toribio” y “La sopa de la ventana”, entre otras.
Al ingresar a la escuela primaria de El Naranjal Arriba ya leía corrido, mientras mis maestros llenaban las pizarras de letras, sílabas y dibujos.
Al emigrar del campo a la ciudad de Santo Domingo, mi madre una maestra empírica nos dijo: “Ustedes se van conmigo a la capital, porque en esta escuela solo se llega hasta sexto de primaria. Buscaremos nuevos horizontes, trabajo y progreso para ustedes”.
Al llegar a Santo Domingo, continué mis estudios en la Escuela Pública Panamá, en el Ensanche Ozama. Luego, gracias a mi tío Salvador, adquirimos una vivienda y nos trasladamos de Villa Duarte al Ensanche Quisqueya, donde viví mi segunda infancia y juventud. En ambas escuelas continué formándome con las lecturas proporcionadas por la Secretaría de Educación.
Cada sábado compraba el periódico para leer paquitos y tiras como “El Oso Yogui”, “El Llanero Solitario” y “Caimán, el hombre increíble”. Estos libritos los compraba y luego los intercambiaba en los puestos de periódicos, lo que me permitió avanzar en la lectura y la comprensión lectora.
Al llegar al bachillerato, en el Liceo Secundario El Millón, me encontré con docentes exigentes y otros menos motivadores. Aun así, continué leyendo y adquiriendo libros de Biología, Anatomía, Moral y Cívica, Literatura, Castellano, Inglés y Matemáticas. También me acerqué a autores como Gabriel García Márquez y al clásico Álgebra de Baldor.
Cuando ingresé a la universidad, ya contaba con una biblioteca personal de obras literarias, filosóficas y pedagógicas. Leía autores como Paulo Freire, Robert Gagné y Helen Bee, así como textos sobre cómo comentar un texto literario, desde la lectura atenta hasta la comprensión global y el análisis de género y contexto. Visitaba con frecuencia el economato de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), donde adquiría libros cada mes.
Niveles de análisis del texto
- Nivel fónico-fonológico (ritmo, métrica, rima, aliteraciones).
- Nivel morfosintáctico (estructura de oraciones y tipos de palabras).
- Nivel léxico-semántico (vocabulario, connotaciones, metáforas, etc.).
- Nivel pragmático (relación entre texto, autor y lector).
- Estructura del texto (narrativa, dramática o poética).
- Relación con el contexto histórico, social y cultural.
Mis primeras lecturas incluyeron Crónica de una muerte anunciada, los cuentos de Juan Bosch, textos de Pedro Mir y obras de poetas españoles, desde los cronistas de Indias hasta generaciones como la del 40, 48 y 60 de la literatura dominicana.
Posteriormente, incorporé obras de autores como Pedro Henríquez Ureña y otros referentes que marcaron mi formación. Las consultas en la biblioteca nacional fueron fundamentales para el desarrollo de mis investigaciones.
Con mi ingreso a la UASD, fortalecí el hábito de leer diariamente. Gracias al poder de la palabra, adquirí conocimientos, destrezas y habilidades que me han acompañado a lo largo de mi vida profesional. Recuerdo a dos maestros que siempre nos decían: “Hagan cursos, participen en conferencias, busquen libros y nunca dejen de leer ni de aprender una palabra nueva cada día”.
En 1992 cursé la maestría en Lengua Española en el INTEC, donde fortalecí mis competencias de lectura y escritura mediante la elaboración de trabajos de investigación semanales. Este proceso me permitió ampliar mis lecturas con materiales de la biblioteca institucional.
Este recorrido del camino lector, desde la primaria hasta el cuarto nivel universitario, me ha permitido comprender el poder transformador de la lectura: imaginación, conocimiento, crítica e investigación. No cambiaría este proceso por nada, porque leer me ha hecho feliz y me ha transformado para bien.
Nunca dejemos de leer, tanto por obligación como por placer. Más adelante seguiré relatando mi vida como constructor de lectores. ¿Cuál es tu realidad?
¿Cómo construir tu propio “camino lector”?
- Explora tus recuerdos: piensa en el primer libro que te impactó.
- Identifica tus gustos: reconoce qué te gusta leer y por qué.
- Busca conexiones: relaciona textos entre sí.
- Comparte y dialoga: participa en talleres o clubes de lectura.
Bibliografía de consulta
- Devetach, Laura: La construcción del camino lector.
- Petit, Michèle: Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura.
- Hernández y Vásquez (2022): El arte de la cabeza, rostro e identidad.
- Carreter y Correa (1994): Cómo comentar un texto literario.




