
AGENCIA AP
BUENOS AIRES, ARGENTINA. El presidente ultraliberal Javier Milei admitió el lunes que está “sorprendido” por el contundente triunfo de la víspera en las elecciones legislativas de Argentina y adelantó que buscará consensos con la oposición dialoguista en el nuevo Congreso para avanzar en las reformas impositiva y laboral, en la que definió como una segunda etapa de su experimento radical de libre mercado.

El peronismo de centroizquierda (Kirchnerismo) que gobernó el país sudamericano de manera casi ininterrumpida en las últimas dos décadas obtuvo el 30% de los sufragios.
“Sacando algunos lugares muy puntuales, me parece que el mapa está gritando que quiere vivir en este mundo de libertad y progreso, quiere abrazar el crecimiento”, evaluó el mandatario.
Tras varias rondas de volatibilidad a causa de la incertidumbre por el resultado electoral, los mercados reaccionaron eufóricos el lunes a la victoria del mandatario ultraliberal. La moneda argentina se apreció 3,6% respecto del dólar en el mercado oficial a 1.460 pesos por unidad desde los 1.517 pesos del viernes. En tanto, las acciones y bonos argentinos en Wall Street registraban subas de hasta 40% y 24%, respectivamente.
Milei logró sobreponerse en las urnas a un contexto adverso, con estancamiento de la actividad económica, inestabilidad cambiaria y crecientes temores sobre la posibilidad de que el país sudamericano no pueda afrontar sus deudas, que forzaron un inédito rescate financiero de su aliado, el presidente estadounidense Donald Trump.
El mandatario argentino agradeció el apoyo de Washington que Trump había condicionado a un triunfo sobre el peronismo.
El oficialismo se impuso en tres de los principales distritos electorales: Buenos Aires, donde remontó el traspié que había sufrido hace más de un mes ante el peronismo en comicios para legisladores locales, Córdoba y Santa Fe.
La Libertad Avanza más que duplicó su presencia en ambas cámaras. Pasó de tener 37 a 101 diputados y de seis a 20 senadores. El gobierno se aseguraría junto a aliados un tercio de los 257 legisladores en la cámara baja, con lo cual frenaría un intento de juicio de destitución y blindaría los vetos que eventualmente decida aplicar a leyes aprobadas por la oposición.
En ese universo incluyó a fuerzas provinciales y también al bloque de legisladores que responden al expresidente de centroderecha Mauricio Macri (2015-2019).
A partir de la nueva composición del Congreso que asumirá el 10 de diciembre, Milei aspira a lograr la aprobación de las reformas impositiva y laboral, dos demandas de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en el marco del programa de asistencia financiera que le otorgó al país sudamericano en abril.
En cambio, el mandatario ultraliberal fue menos enfático sobre cambios en su gabinete de ministros que se venían reclamando desde los mercados y la oposición.
“El segundo tramo del mandato estrictamente empieza el 11 de diciembre, cuando cambie la composición del Congreso”, sostuvo Milei. “Así es que es un proceso, en el cual yo iré dialogando con las distintas personas que yo creo que son la estructura óptima para avanzar en esta agenda”.
Para el analista Machado, “la prueba ahora es si Milei puede mantener el pragmatismo tras una victoria que invita al exceso de confianza”.
“Los aliados nacionales esperan un verdadero reparto de poder, especialmente en las provincias donde la cooperación generó votos. En el exterior, Washington y otros socios estarán atentos a la firmeza y la competencia, más que a los eslóganes”, concluyó.




