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La oferta de Jesús al buen ladrón en la cruz

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Por José Daniel Martínez
Texto base: Lucas 23:39–43

Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros.
Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?
Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.
Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.
Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
(Lucas 23:39–43, RVR60).

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Introducción

Es necesario reconocer que conocimiento común y convicción no son lo mismo.
La puntuación —como las comas— fue introducida siglos después de la redacción de los manuscritos bíblicos, por lo que
no determina la inspiración del texto, pero sí puede afectar su comprensión.

Por ejemplo, en Lucas 23, uno de los ladrones crucificados junto a Jesús dice:

Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.”

Y Jesús responde:

De cierto te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.”

La ubicación de la coma cambia la interpretación:

  • ¿Dijo Jesús: “En verdad te digo hoy: estarás conmigo en el paraíso”?
  • ¿O quiso decir: “En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”?

Jesús introdujo su respuesta con la frase “De cierto te digo” (o “Te aseguro”, según la NTV).
Esta expresión aparece
setenta y seis veces en los evangelios y siempre introduce una afirmación solemne y certera.
Por tanto,
la promesa “hoy estarás conmigo” es una oferta inmediata de salvación: la certeza de estar con Cristo en el cielo por la fe en Él.

I. Contexto: La cruz y el arrepentimiento genuino

Jesús fue crucificado entre dos ladrones que representaban dos actitudes distintas ante Dios.
Uno se burló de Él, mientras que el otro
reconoció su pecado y pidió misericordia.
En medio de su agonía, Jesús respondió con una promesa de redención, mostrando su
misericordia y poder salvador incluso en las circunstancias más extremas.

Dos actitudes frente a la cruz:

  • Uno de los malhechores se burla: “Si tú eres el Cristo, sálvate y sálvanos.”
  • El otro lo reprende, reconociendo su culpa y la inocencia de Jesús.
  • Luego expresa una súplica humilde: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.”
  • Jesús le ofrece la promesa inmediata: “Hoy estarás conmigo en el paraíso.

II. La condición del ladrón y la misericordia de Cristo

¿Qué es un ladrón y cómo lo percibe la sociedad?
En el contexto del evangelio, el ladrón representa al
pecador común, culpable ante la ley y necesitado de perdón.
Jesús convivió constantemente con personas marginadas:

  • Durmió en la casa de Saqueo, un recaudador de impuestos.
  • Comió con publicanos y pecadores (Mateo 9:10–12).
  • Habló con Leví (Mateo) y lo llamó al discipulado.
  • Dialogó con la mujer samaritana (Juan 4:2–4).
  • Defendió a la mujer adúltera (Juan 8:11).
  • Fue llamado “amigo de publicanos y pecadores.”

Su trato con el ladrón en la cruz revela el mismo amor compasivo: una oferta de perdón, no de condena.

III. El ladrón arrepentido: fe y transformación

Este hombre, conocido en la tradición como Dimas o Demas, probablemente había escuchado a Jesús antes de su arresto.
Tal vez se sintió conmovido por sus enseñanzas, pero se desvió hasta terminar condenado a muerte.
En sus últimos momentos, sin posibilidad de rehacer su vida,
reconoció su culpa y clamó por salvación.

La fe del ladrón arrepentido:

  1. Reconoce su pecado:

Nosotros justamente padecemos…”
El primer paso hacia la salvación es reconocer la culpa.

   2. Reconoce la inocencia y señorío de Jesús:

Éste ningún mal hizo.”
Comprende que Jesús es inocente y que tiene un Reino eterno.

  3.Clama con humildad:

Acuérdate de mí…”
No exige ni negocia: solo confía. Es una fe sencilla, pero genuina (
Salmo 51; 1 Juan 1:7–9).

IV. La promesa de Jesús: “Hoy estarás conmigo en el paraíso”

Cada palabra de esta frase tiene un peso eterno:

  • De cierto te digo”: Expresa la autoridad y certeza divina.
  • Hoy”: Indica inmediatez; la salvación no es futura, sino presente.
  • Estarás conmigo”: Subraya la comunión personal con Cristo.
  • En el paraíso”: Representa la presencia eterna con Dios, en paz y plenitud.

La gracia inmediata de Cristo:

No exige obras ni rituales.
La salvación es por gracia, no por méritos humanos (
Efesios 2:8–9).

  • Es personal:
    “Estarás conmigo.” El centro del cielo no es el lugar, sino la
    presencia de Cristo.
  • Es inmediata:
    “Hoy…” La fe verdadera produce salvación instantánea.
  • Es eterna:
    “En el paraíso.” Promesa de comunión perpetua con Dios.

Verdades que revela esta cita bíblica

La gracia de Dios:
La salvación no depende de los méritos humanos, sino de la gracia divina.

El poder de la conversión:
Un corazón arrepentido puede acceder a la salvación en cualquier momento.

La esperanza eterna:
La promesa del paraíso brinda consuelo incluso ante la muerte.

El amor de Jesús:
Su compasión trasciende el pecado y ofrece perdón a quien se acerca con fe

La salvación es por gracia.

El ladrón no tenía tiempo de cambiar su conducta ni realizar obras.
No podía bautizarse, congregarse ni ofrendar; no tenía nada que ofrecer.
Y sin embargo,
Jesús le dio todo: el perdón y la vida eterna.

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
(Efesios 2:8–9, RVR60)

Eso significa ser salvo por gracia: recibir lo que no se merece, sin poder ganarlo.

Aplicaciones para nosotros hoy

Nadie está demasiado lejos para ser alcanzado por la gracia.

La salvación no depende del tiempo, sino del arrepentimiento sincero.

Jesús sigue ofreciendo esperanza hasta el último momento.

El paraíso no es un mito, sino una promesa real de comunión eterna con Cristo.

Conclusión

Mientras Jesús sufría en la cruz, hizo una promesa eterna a un pecador arrepentido.
Por la gracia de Dios y el poder de Cristo, esa promesa se cumplió:
sus pecados fueron perdonados y su muerte se convirtió en su entrada al paraíso.

El ladrón no bajó de la cruz, pero cambió su corazón.
Jesús no miró su pasado, sino su fe, y le dio la promesa más grande:

Hoy estarás conmigo en el paraíso.”

Mensaje central:

No importa cuán lejos hayas caído, Jesús aún puede decirte hoy: “Tú estarás conmigo.”

Contraste final

El ladrón impenitente:

  • Se burló de Jesús y lo rechazó.
  • Buscaba una salvación temporal, no espiritual.
  • Su destino fue la separación eterna de Dios (Filipenses 2:10).

El ladrón arrepentido:

  • Reconoció su culpa y la inocencia de Cristo.
  • Clamó con fe y recibió la promesa del paraíso.
  • Representa a todo aquel que se arrepiente, sin importar lo tarde que sea.

Referencias

La Santa Biblia, versión Reina-Valera 1960. (1960). Sociedades Bíblicas Unidas.