
DISTRITO NACIONAL– La Organización Mundial de la Salud (OMS) continúa reconociendo a la hepatitis C como una causa significativa de morbilidad y mortalidad a nivel mundial.
En República Dominicana, esta infección viral permanece activa, con 812 casos registrados en los primeros nueve meses del año 2025, la mayoría de ellos en mujeres.

En el mismo período del año anterior, el Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica notificó 834 casos de hepatitis C, una infección vírica del hígado que se transmite principalmente por vía sanguínea. Si no se diagnostica y trata a tiempo, puede evolucionar hacia enfermedades hepáticas crónicas, como cirrosis y carcinoma hepatocelular.
La prevención en contextos de riesgo —como procedimientos odontológicos, tatuajes y el uso de insumos no estériles— sigue siendo uno de los principales retos para los sistemas de salud.
Signos de alerta
Entre los síntomas iniciales de la hepatitis C se encuentran la fatiga, ictericia (color amarillo en la piel y los ojos), orina oscura, heces pálidas, dolor abdominal y náuseas. Cuando la infección se vuelve crónica, puede progresar a enfermedades hepáticas graves, como la cirrosis, que se manifiesta con hinchazón abdominal y problemas de coagulación.
Existen antivirales de acción directa altamente efectivos, lo que resalta la importancia de una detección y diagnóstico oportunos, así como el acceso garantizado al tratamiento.
Predominio en mujeres
Según el boletín correspondiente a la semana epidemiológica 38, que aborda la hepatitis C como tema principal, los datos desagregados del año 2024 mostraron un predominio de casos en el sexo femenino.
En 2025, esta tendencia se mantiene: se han notificado 449 casos en mujeres frente a 363 en hombres. El grupo de edad más afectado es el de mayores de 60 años, con 487 casos registrados.
Un reto para República Dominicana
El informe oficial destaca que la hepatitis C continúa siendo un desafío de salud pública en el país, con un número considerable de casos subdiagnosticados que requieren atención oportuna. A pesar de los avances en tamizaje, diagnóstico, acceso gratuito al tratamiento y fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, persisten obstáculos importantes.
Modelos internacionales estiman una prevalencia crónica del virus de aproximadamente 0.58% en República Dominicana, cifra que sirve como referencia para dimensionar la necesidad de diagnóstico y tratamiento a nivel poblacional.
Principales desafíos
Entre los retos más relevantes en la región se encuentran:
Diagnóstico insuficiente: muchas personas con hepatitis C no han sido diagnosticadas debido a la falta de búsqueda activa en poblaciones clave y a las limitaciones en el acceso a pruebas confirmatorias (RNA).
Cobertura limitada de pruebas moleculares: los laboratorios de referencia enfrentan dificultades para realizar confirmaciones y seguimientos de carga viral de forma rápida y sistemática.
Acceso y logística del tratamiento: se requiere mejorar la distribución y seguimiento de los tratamientos disponibles.
Registro y monitoreo: es necesario consolidar un registro nacional de hepatitis con datos clínicos y de resultados (SVR/curación) que permita evaluar el impacto de las intervenciones.
Estigma social: las barreras sociales dificultan que las personas en riesgo busquen atención médica.
Prevención en ámbitos vulnerables: como la salud dental, tatuajes y el uso de insumos no estériles.
Recomendaciones
Las recomendaciones para los países incluyen:
Ampliar la búsqueda activa en poblaciones clave y vulnerables.
Fortalecer los laboratorios para la confirmación molecular y el seguimiento de carga viral.
Consolidar un registro nacional de hepatitis C con datos clínicos y virológicos.
Promover campañas de comunicación sin estigmas, dirigidas especialmente a jóvenes y grupos vulnerables.
Integrar esfuerzos interinstitucionales para mejorar la respuesta nacional frente a esta enfermedad.




