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El más Valioso Regalo de Dios a La Humanidad

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DOMINGO MENDEZ

Cualquier persona cristiana podría contestar acertadamente si se le preguntara: ¿Cuál es el más valioso regalo de Dios a la humanidad? Sin duda alguna, contestaría que ese valioso regalo es Su Hijo Unigénito, Jesús el Cristo, el Mesías. Pero se correría el riesgo de contestar sin reflexionar, sin hacer un análisis exhaustivo para puntualizar las verdades contenidas en ese extraordinario regalo.

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Jesús es el más alto don de Dios a la humanidad. Podríamos componer y expresar miles de declaraciones sobre él, todas correspondientes a él, todas altas y sublimes, y todas correctas.

¿Cuál fue el móvil, el motivo o la razón de ese regalo de Dios?

El motivo fue el rescate del ser humano y su reconciliación con su Dios. El vino a restaurar todo lo que habíamos perdido en la caída:

• El plan y proyecto de Dios para su criatura más gloriosa.
• La imagen de Dios en nosotros había sido afectada casi absolutamente.
• La autoridad en la creación.
• La posición del ser humano como corregente en la Tierra.
• Se había perdido el orden de Dios para las cosas y para el dominio o gobierno de la creación.

En consecuencia, se habían establecido normas de gobierno, de vida social, regimientos militares; posesión de tierra, reparto de bienes; en fin, todo un sistema humano, pero a partir de la ruptura de las relaciones entre el hombre y su Dios debido al pecado.

Jesús, el regalo de Dios, vino a poner en orden la casa. Vino a lo suyo, vino a revertir el orden humano; vino a reorientar, a ordenar; vino a establecer el orden suyo. El orden de Dios.

Sí, el regalo de Dios, no es un simple regalo al ser humano. Es la entrega de una vida en rescate de muchas; S. Juan 3:16 lo dice de una manera llana y sin rodeos: “De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito…” fue un regalo incondicional. Una dádiva de amor, sin esperar recompensas.

Con su regalo, Dios establece su estilo. Recupera su principio. El apóstol Juan lo entendió perfectamente al escribir: “En esto hemos conocido el amor, en que el puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” 1ª de Juan 3:16. Aquí no se habla de pagos, recompensas ni retribución. Es dar por amor, dar sin esperar recibir; es darse por otros, que es amar esencialmente.

Así es en el plan de Dios. Así es en su orden restaurado. La filosofía de la humanidad caída, o el sistema social del hombre en pecado enseña a sembrar para cosechar, a justificarse por las acciones, a dar para recibir; a ganar producto de los esfuerzos propios, de las estrategias, las habilidades, la influencia y el poder.

Jesús, el regalo de Dios, nos plantea un orden para el hombre, totalmente nuevo. “Mi reino no es de este mundo”, advierte. Y usted puede comprobarlo en su enseñanza. El nos exhorta a:

• A no devolver mal por mal
• A no tomar venganza
• A dar por amor
• A morir para y por dar vida a otros
• A servir sin esperar ser servidos
• A no tocar trompetas cuando damos algo
• A caminar otra milla
• A poner la otra mejilla

Esa es filosofía del Reino de Dios. Propone un nuevo orden en las relaciones humanas. Por eso, al hacer el anuncio del regalo de Dios a la humanidad, se destaca como “noticia de gran gozo y paz a la raza humana” Es noticia de amor, de buena voluntad.

¿Deseas vivir en ese nuevo orden de Dios para la humanidad? Es Reino de amor. No retributivo. Es el reino de los bendecidos de Dios. Todo lo reciben como bendición, no como pago o retribución. Es la antítesis al reino humano común, el de la caída. En el cual recibes lo que das, cosechas lo que siembras, peleas tu puesto, y solo sirves por recompensas. Y, aunque no lo desees, estás en la selva, donde sobreviven los más fuertes…, los prepotentes, los altivos y los monstruos.

Te recomiendo el Reino de Dios, su reino de amor en Cristo.