
Elizabeth Serrano propone aprovechar los espacios de las iglesias para ofrecer tutorías, prevenir la deserción escolar y formar niños con valores.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.– La Alianza Evangélica Dominicana (AEDO), a través de su Pastoral de Niñez y Adolescencia, hizo un llamado a las iglesias evangélicas a involucrarse más activamente en la educación y formación de los niños, tomando como inspiración el legado de Martín Lutero y el impulso educativo que acompañó a la Reforma protestante.
El planteamiento fue presentado por Elizabeth Serrano, coordinadora de esta en un artículo titulado «La revolución que empezó con un libro: el legado de Lutero en la niñez y el reto para la República Dominicana», en el que invita a reflexionar sobre el papel que puede desempeñar la Iglesia en la construcción de un mejor futuro para las nuevas generaciones.
Serrano recuerda que, hace cinco siglos, Martín Lutero entendió que acercar la Biblia al pueblo también implicaba garantizar que las personas tuvieran la oportunidad de aprender a leer. Por eso defendió la creación de escuelas y exhortó a las autoridades y a los padres a procurar educación para niños y niñas, convencido de que la transformación de una sociedad comienza con la formación de sus nuevas generaciones.
A partir de esa experiencia histórica, la autora plantea que la República Dominicana necesita recuperar ese espíritu de compromiso con la educación, especialmente en un momento en que persisten dificultades en la calidad de los aprendizajes, los resultados académicos, la deserción escolar y la formación en valores, a pesar de la inversión del 4 % del producto interno bruto (PIB) en educación preuniversitaria.
Frente a esta realidad, Serrano propone que las congregaciones evangélicas no se limiten a desarrollar su labor espiritual dentro de los templos, sino que también conviertan esos espacios en lugares de apoyo para los niños y sus familias.
Entre sus propuestas está aprovechar las instalaciones de las iglesias durante la semana para ofrecer tutorías, programas de alfabetización y refuerzo escolar. Considera que, además de enseñar principios bíblicos, es importante ayudar a los niños a comprender lo que leen, desarrollar su capacidad de reflexión y aprender a pensar críticamente.
También plantea que las iglesias pueden desempeñar un papel importante en la prevención de la deserción escolar, especialmente en comunidades donde las dificultades económicas y la falta de acompañamiento familiar ponen en riesgo la continuidad de los estudios. Para ello, propone impulsar becas, facilitar útiles escolares y orientar a los padres, de manera que los niños reciban el apoyo necesario para permanecer en las aulas.
Una tercera línea de acción está relacionada con la formación del carácter y los valores ciudadanos desde temprana edad. En ese sentido, entiende que enseñar a los niños a vivir con honestidad, responsabilidad y respeto por los demás es una manera de contribuir a prevenir males sociales como la corrupción y la violencia.
La coordinadora de la Pastoral de Niñez y Adolescencia considera que las iglesias evangélicas cuentan con una importante presencia en las comunidades y con el liderazgo necesario para convertirse en aliadas de las familias y del sistema educativo en esta tarea.
Su reflexión concluye con un llamado a que la Iglesia lleve su compromiso con la niñez más allá de las palabras y lo traduzca en iniciativas que ofrezcan oportunidades reales de aprendizaje y desarrollo.
El mensaje central de su propuesta es que el futuro de la República Dominicana también se construye desde las aulas, los hogares y las comunidades de fe, y que cada niño merece la oportunidad de aprender, crecer y desarrollar plenamente sus capacidades.
Como expresa Serrano en su artículo, honrar a Dios también significa trabajar para que cada niño dominicano tenga «un pupitre, un libro y una oportunidad digna de aprender».





