
-¿Propuestas?
-Queda poco donde escoger.
-Cierto. Ya hemos traído a todos nuestros amigos, incluso contratamos al noviete de la subdirectora.
-Dos años seguidos y nadie le entendía.
-Ni él mismo se entendía ( Risas ). Pero se cumplió el objetivo. Se llevó su dinero y recuerda que después nos contrató para su institución. De eso trata este negocio. Intercambiar favores más allá de que la formación sirva a la gente.
-Y así nos repartimos entre nosotros el pastel de la formación. Toda una estrategia.
-Pero regresando a la programación de este año. Hace tiempo que no visita la institución aquel terapeuta que trabajaba con las familias.
-Ni nos va a visitar. Es un tipo muy bueno, eso es indiscutible; pero recuerda que tensiona nuestros modelos de actuación profesional.
-Con otras palabras, me estás diciendo que deja al desnudo nuestras carencias profesionales (Risas). Pero para eso es la formación.
-Ya, pero mira donde nos deja. Sus propuestas van desde trabajar en el entorno familiar de los pacientes a cerrar las grandes instituciones como la nuestra y laborar en los distritos. Eso implicaría no poder utilizar mi linda oficina, mi mesa y mi silla ergonómica.
Además, propone compartir recursos con las familias. Y eso implicaría sacarnos de
nuestras merecidas zonas de confort y, aún peor, afectaría nuestros ingresos económicos. Además, si compartiéramos lo que sabemos, perderíamos poder profesional sobre los pacientes. Y ahí no acaba. También dice que hay que valorar más la vocación y el espíritu de servicio de un terapeuta que su currículum. Una barbaridad, porque entonces qué haría yo con mi bonito currículum repleto de títulos en inglés?
-Nada, entonces que venga otra vez el noviete de la subdirectora. Así, seguiremos con nuestra rentable deformación (Risas).
Nota aclaratoria: Este diálogo pertenece al libro “Monólogos y Diálogos muy capacitados”. Lo relatado en esta pieza de microteatro es producto de la escasa imaginación del autor, por lo que cualquier parecido con la realidad es una triste coincidencia.





