
IDEOLOGÍAS EMERGENTES DEL PRESENTE SIGLO Y SU AUGE
Por: obispo. Ynocencio Vargas Encarnación, autor del libro el cristianismo vs el feminismo radical
El siglo XXI ha traído consigo algo más profundo que una revolución tecnológica. Estamos viviendo una transformación de las ideas. Las sociedades contemporáneas están experimentando cambios acelerados en sus formas de pensar, organizarse, consumir, relacionarse y entender conceptos fundamentales como libertad, identidad, justicia, democracia, familia, Estado, trabajo y derechos humanos.
En este escenario han surgido, recuperado fuerza o adquirido nuevas expresiones diversas ideologías y corrientes de pensamiento que disputan el espacio público y buscan influir en las decisiones de las nuevas generaciones.
Algunas tienen raíces antiguas, pero han encontrado en las redes sociales, la globalización y las nuevas tecnologías un vehículo extraordinario para expandirse, otras son relativamente recientes y nacen precisamente de los desafíos propios de nuestro tiempo, la crisis climática, la inteligencia artificial, la transformación del mercado laboral, las nuevas concepciones sobre identidad, las desigualdades económicas y la desconfianza hacia las instituciones tradicionales.
El fenómeno merece ser observado sin simplificaciones, no todas las corrientes emergentes pueden clasificarse de manera rígida como “izquierda” o “derecha” muchas combinan elementos de diferentes tradiciones ideológicas, algunas son movimientos culturales más que ideologías completas, otras funcionan como marcos de interpretación social, lo que tienen en común es su capacidad para movilizar personas, generar debates y modificar el lenguaje con el que las sociedades interpretan su realidad.
La pregunta central ya no es solamente qué ideología domina el presente, sino qué ideas están formando al ciudadano del futuro.
El nuevo campo de batalla: las ideas
Durante buena parte del siglo XX, las grandes disputas ideológicas estuvieron asociadas al enfrentamiento entre capitalismo y comunismo, democracia liberal y totalitarismo, socialismo y liberalismo, además de los grandes conflictos nacionalistas y geopolíticos.
El siglo XXI presenta un escenario más fragmentado, las nuevas generaciones reciben diariamente miles de mensajes procedentes de medios de comunicación, plataformas digitales, influencers, organizaciones civiles, líderes políticos, iglesias, universidades, empresas y comunidades virtuales.
La ideología ya no llega exclusivamente a través de un partido político o de un libro, puede llegar mediante un video de pocos minutos, una publicación viral, un podcast, una película, una canción, una campaña publicitaria o una conversación en redes sociales.
Esta transformación ha democratizado la circulación de las ideas, pero también ha generado nuevos desafíos, la información puede convertirse rápidamente en desinformación. Una opinión puede presentarse como una verdad absoluta, un argumento complejo puede reducirse a una frase viral, y una diferencia política puede convertirse en una confrontación personal
En este contexto aparecen distintas corrientes que buscan interpretar el presente.
El progresismo y las nuevas agendas sociales
Una de las corrientes con mayor presencia en el debate contemporáneo es el progresismo, entendido como un conjunto amplio y diverso de posiciones que promueven transformaciones sociales, ampliación de determinados derechos, igualdad ante la ley y reformas culturales e institucionales.
Su auge está relacionado con debates sobre igualdad de género, discriminación, derechos de minorías, inclusión social, medioambiente y transformación de las estructuras tradicionales, el progresismo contemporáneo no constituye un bloque uniforme, dentro de él existen posiciones moderadas y otras mucho más radicales.
Sus defensores consideran que las sociedades deben revisar estructuras que históricamente han producido exclusión o desigualdad, sus críticos, en cambio, cuestionan algunos de sus planteamientos por considerar que pueden producir polarización cultural, relativización de valores tradicionales o una excesiva politización de la vida cotidiana.
Más allá de la controversia, su influencia es innegable.
Conceptos como inclusión, diversidad, equidad, identidad y representación forman parte actualmente del vocabulario cotidiano de gobiernos, empresas, universidades y organizaciones sociales.
El conservadurismo renovado
Frente al avance de determinadas agendas progresistas ha surgido una renovación del conservadurismo, esta corriente reivindica elementos como la familia, la tradición, la soberanía nacional, la responsabilidad individual, la religión, el orden social y determinados valores culturales, pero el conservadurismo del siglo XXI tampoco es idéntico al del siglo pasado.
En muchos países ha incorporado nuevas preocupaciones relacionadas con la inmigración, la seguridad, la globalización, la pérdida de identidad cultural y la percepción de que determinadas instituciones tradicionales han perdido influencia.
Su auge también puede interpretarse como una reacción frente a transformaciones sociales que sectores de la población consideran demasiado rápidas, En este punto aparece una de las grandes tensiones de nuestro tiempo:
¿Hasta dónde debe llegar el cambio social y qué elementos de la tradición deben preservarse? El debate está lejos de resolverse.





