
Dra. Claudia Hernández
Una mirada teológica y contemporánea desde la Cátedra Bíblica
La creciente ola de antisemitismo en el debate público —que hoy ocupa a cancillerías, academias y esferas gubernamentales— no es solo un fenómeno sociopolítico; representa un desafío moral y espiritual directo para la Iglesia de Cristo.
Histórica y proféticamente, el pueblo judío es la raíz del olivo silvestre al que la Iglesia ha sido injertada (Romanos 11:17-18).
La indiferencia o el prejuicio frente al rechazo a Israel desconecta a la Iglesia de sus fundamentos bíblicos y vacía de testimonio su voz en el mundo actual.
Amor, No Odio: Nuestra Conexión con Israel y Contra el Antisemitismo
El antisemitismo y la discriminación no tienen cabida en el corazón de un seguidor de Jesús.
Como creyentes, somos llamados a amar a nuestro prójimo, y ese amor se extiende de manera especial al pueblo de Israel.
¿Por qué amamos a Israel?
Amamos a Israel no solo por razones políticas, sino por razones teológicas y bíblicas.
Ellos son el pueblo del pacto, la raíz de la cual brotó nuestra fe.
El apóstol Pablo nos recuerda en Romanos 11 que nosotros, los gentiles, somos como ramas silvestres injertadas en el buen olivo, que es Israel, y que no nos sustentamos a nosotros mismos, sino que somos sustentados por la raíz.
La Biblia y el Amor por Israel
La Escritura es clara sobre la importancia de Israel:
Génesis 12:3: «Bendeciré a los que te bendigan, y a los que te maldigan maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.»
Dios prometió bendición para aquellos que bendicen a Abraham y su descendencia.
Nuestra postura debe ser de bendición y apoyo, no de odio ni indiferencia.
Salmo 122:6: «Pedid por la paz de Jerusalén; sean prosperados los que te aman.»
Somos instruidos a orar activamente por la paz de Jerusalén.
Esta oración es una expresión de nuestro amor y preocupación por el pueblo judío.
Romanos 11:28-29: «Así que en cuanto al evangelio, son enemigos por causa de vosotros; pero en cuanto a la elección, son amados por causa de los padres. Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.»
El llamado de Dios para Israel es irrevocable, y ellos siguen siendo amados por Él.
Nuestra Responsabilidad
Rechazar el antisemitismo no es solo un acto de amor hacia Israel, sino también un acto de amor hacia Jesús, quien nació, vivió y murió como un judío.
Debemos estar firmes contra cualquier forma de discriminación y discurso de odio, y levantar una voz de apoyo y solidaridad con el pueblo judío.
Nuestra fe nos une, no nos separa.
¡Amemos a Israel y bendigamos al pueblo de Dios!





