Santo Domingo, República Dominicana. — La Pastoral de Educación de la Alianza Evangélica Dominicana, que dirige el obispo Mauro Vargas, hizo un llamado urgente a las autoridades, maestros, familias, iglesias, sector privado y sociedad civil a impulsar un Pacto Nacional de Corresponsabilidad por la Educación, entendiendo que los desafíos del año escolar no pueden descansar exclusivamente sobre los hombros del Ministerio de Educación.
“La educación es una responsabilidad de todos. Cuando un niño queda fuera de las aulas, no fracasa solamente una institución: pierde la familia, pierde la comunidad y pierde la nación”, afirmó la entidad cristiana.
La Pastoral expresó que el país debe colocar en el centro del debate educativo la disponibilidad de aulas, la calidad de los aprendizajes, la dignificación y capacitación docente, la seguridad escolar, la disciplina y convivencia, la salud socioemocional, la integración de las familias, la inclusión y el aprovechamiento efectivo del calendario escolar.
Advirtió que no es suficiente medir el progreso educativo por el presupuesto invertido, la cantidad de programas anunciados o las infraestructuras inauguradas; los verdaderos indicadores deben ser cuántos niños tienen un lugar digno donde estudiar, cuánto están aprendiendo y qué clase de ciudadanos está formando el sistema.
En ese sentido, la Alianza Evangélica Dominicana respaldó el planteamiento del obispo Reynaldo Franco Aquino, quien ha advertido que si existen miles de niños sin aulas, no podemos hablar de verdaderos avances en el sistema educativo.
La afirmación, señaló la Pastoral, debe ser asumida como una convocatoria a la acción y no simplemente como una crítica: “Cada niño que se queda sin cupo representa una deuda social que debemos resolver. El desarrollo educativo debe sentirse en el barrio, en la comunidad rural y, sobre todo, en la vida del estudiante que necesita una oportunidad para construir su futuro”.
La entidad recordó, además, que las iglesias evangélicas operan cerca de 400 colegios y centros educativos evangélicos en la República Dominicana, constituyendo un importante aporte de la comunidad de fe al sistema educativo nacional.
A través de estas instituciones, miles de familias reciben servicios educativos acompañados de formación en valores, disciplina, responsabilidad, respeto, integridad y principios cristianos.
“La Iglesia evangélica no quiere observar la crisis educativa desde las gradas; durante décadas ha estado dentro del terreno, educando generaciones, formando ciudadanos y acompañando familias. Estamos dispuestos a continuar aportando y a sentarnos en la mesa donde se construyan soluciones”, expresó la Pastoral.
Entre los retos que requieren atención prioritaria, la Pastoral identificó el déficit y deterioro de infraestructuras escolares, la falta de cupos en determinadas comunidades, la sobrepoblación de aulas, las brechas de aprendizaje en lectura y matemáticas, la deserción y el ausentismo, la violencia y el acoso escolar, el uso inadecuado de celulares y redes sociales, la necesidad de fortalecer la autoridad y capacitación docente, la salud mental de los estudiantes y la insuficiente participación de padres y tutores.
A estos desafíos se suma la necesidad de que cada peso destinado a educación tenga una expresión concreta y medible en mejores condiciones y mejores resultados para los estudiantes.
El obispo Mauro Vargas señaló que el momento demanda abandonar la cultura de buscar culpables y avanzar hacia una verdadera cultura de corresponsabilidad.
“El Gobierno tiene responsabilidades que no puede delegar; los maestros tienen una misión que no puede ser sustituida; las familias poseen deberes que ninguna escuela puede asumir por ellas; y las iglesias, empresarios, organizaciones sociales y comunidades tenemos también una cuota de responsabilidad. La educación dominicana necesita menos espectadores y más protagonistas. Este no es el momento de levantar trincheras, sino de construir puentes alrededor de nuestros niños y adolescentes”, manifestó.
El Obispo Mauro Vargas consideró que el 4 % destinado a la educación debe evaluarse no solo por cuánto se ejecuta, sino por la calidad, eficiencia y el impacto real de esa inversión, de manera que cada peso se traduzca en aulas disponibles, mejores aprendizajes, docentes fortalecidos y condiciones dignas para los estudiantes; porque “no basta con tener un 4 % para la educación; necesitamos un 4 % eficiente, transparente y orientado a resultados. Si persisten niños sin cupos, planteles deteriorados y graves brechas de aprendizaje, debemos preguntarnos con responsabilidad si los recursos están llegando a las prioridades correctas”.
La Pastoral de Educación propuso que este Pacto Nacional de Corresponsabilidad establezca compromisos concretos y verificables entre el MINERD, docentes, familias, centros educativos privados y cristianos, iglesias, universidades, empresarios, organizaciones comunitarias y sociedad civil.
Entre sus prioridades deberían encontrarse garantizar que ningún niño quede fuera de las aulas, acelerar la construcción y rehabilitación de planteles donde exista déficit, fortalecer los aprendizajes fundamentales, recuperar estudiantes rezagados, promover escuelas seguras y libres de violencia, involucrar activamente a las familias y levantar una gran movilización nacional por los valores, la convivencia, la responsabilidad y la excelencia educativa.
Finalmente, la Alianza Evangélica Dominicana, a través de su Pastoral de Educación, llamó a convertir los desafíos del año escolar en una oportunidad histórica para unir al país alrededor de una causa que está por encima de intereses políticos, religiosos o sectoriales.
“No habrá República Dominicana verdaderamente desarrollada mientras haya un niño sin aula, un estudiante que pase de grado sin aprender, un maestro sin las herramientas necesarias o una familia indiferente al proceso educativo de sus hijos. La educación es demasiado importante para dejarla en manos de un solo sector.
Es hora de sentarnos a la misma mesa, asumir nuestra parte y declarar como nación: ningún niño fuera, ninguna escuela sola y ninguna familia indiferente. La educación es responsabilidad de todos.”





