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Día Mundial de la Salud: un derecho que aún no llega a todos en República Dominicana

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Por Fabiola del Orbe, psicóloga.

Cada año, el mundo conmemora el Día Mundial de la Salud con llamados a la conciencia,
campañas institucionales y mensajes que promueven el bienestar. Sin embargo, en
República Dominicana, esta fecha también debe ser un momento de reflexión profunda:
¿realmente todos los ciudadanos tienen acceso a una salud digna, integral y oportuna?
Hablar de salud no es solo hablar de hospitales, medicamentos o consultas médicas.

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La salud es un estado de bienestar físico, mental y social. Y es precisamente en esa
integralidad donde como país aún tenemos grandes desafíos. Mientras algunos sectores
logran acceder a servicios de calidad, otros enfrentan largas esperas, limitaciones
económicas y un sistema que, en muchas ocasiones, no responde con la rapidez ni la
humanidad que se necesita.

Como psicóloga, me preocupa especialmente cómo la salud mental sigue siendo relegada a un segundo plano. En una sociedad marcada por el estrés, la presión económica, la
violencia y la incertidumbre, el bienestar emocional debería ser una prioridad. Sin embargo, muchas personas no buscan ayuda por falta de recursos, desconocimiento o miedo al estigma. La salud mental sigue siendo vista como un lujo, cuando en realidad es una necesidad básica.

En República Dominicana, el acceso a servicios de salud mental continúa siendo limitado,
especialmente en comunidades vulnerables. La falta de profesionales en ciertas zonas, el
costo de las terapias y la poca integración de la salud mental en el sistema público dificultan la atención oportuna. Esto tiene consecuencias directas en la calidad de vida de las personas y en el desarrollo social del país.

Pero el problema no es solo estructural, también es cultural. Hemos normalizado vivir
cansados, estresados y emocionalmente sobrecargados. Hemos aprendido a “aguantar” en lugar de atendernos. Y esa cultura del silencio y la resistencia termina pasando factura en forma de enfermedades físicas y psicológicas. Cuidar la salud implica también cambiar la forma en que nos relacionamos con nuestro propio bienestar.

El Día Mundial de la Salud debe ser más que una fecha simbólica. Debe convertirse en un
llamado a la acción. Las autoridades tienen la responsabilidad de fortalecer el sistema de
salud, garantizar el acceso equitativo y priorizar la prevención. Pero también como
ciudadanos debemos asumir un rol activo: informarnos, adoptar hábitos saludables y
entender que nuestra salud es una responsabilidad compartida.

La prevención sigue siendo una de las herramientas más poderosas. Alimentación
balanceada, actividad física, chequeos médicos regulares y cuidado de la salud mental son
pilares fundamentales que muchas veces se descuidan por falta de tiempo o recursos. Sin
embargo, invertir en prevención siempre será más efectivo que reaccionar ante la
enfermedad.

También es necesario humanizar la atención en salud. Detrás de cada paciente hay una
historia, un miedo, una necesidad. La empatía, el trato digno y la escucha activa son tan
importantes como cualquier tratamiento médico. Un sistema de salud eficiente no solo cura, también acompaña.

En este Día Mundial de la Salud, el llamado es claro: no podemos conformarnos con lo que tenemos si sabemos que podemos construir algo mejor. La salud no debe depender del nivel económico ni del lugar donde se vive. Debe ser un derecho garantizado para todos.

Cuidar la salud es cuidar la vida. Y cuidar la vida es, sin duda, la responsabilidad más
importante de cualquier sociedad.