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¿Cristiano de La Secreta?

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LUIS M. MORETA

Este es un término peyorativo que se les atribuye a personas que nos parecen frios, indiferentes o avergonzados ante la causa de la fe.

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Es dificil medir el diametro, la temperatura o el grado de fe de los demas por su apariencia externa; pues, el corazón no está detrás de un torax transparente.

Algunas veces, y por circunstancias determinadas, el cristianismo ha sido amparado por este tipo de personas mal calificadas, pues que así Dios los ha elegido, preservado y guiado para consumo de su gloria.

La conducta mas atinada que puedo recomendar frente a ese tipo de cristianos es el respeto, la indulgencia y el modelaje de una vida practica de fe.

Esas personas que, siendo cristianas, no son identificables suelen jugar una papel decisivo para el cual fueron determinados o escogidos.
Hubo una persona cuyo nombre nunca fue incluido durante la vida y obra de Jesús y que, en el momento crucial y que más demandaba valentia, apareció ¿fortuitamente? ante Pilato para rogarle que le permitiese llevar el cuerpo de Jesus. Cuando ningunos de sus once discipulos se arriesgó a procurar el cuerpo de Jesús, llegó un cristiano llamado José de Arimatea para darle sepultura en una tumba de su propiedad. (Jn 19: 38).

En ese mismo capítulo del libro de Juan, versiculo 39, se nos informa que un fariseo, que era cristiano (aunque no era discípulo, mucho menos apostol), Nicodemo, quien habia visitado a Jesús encubiertamente, para no ser visto, trajo un valor de cien libras de mirra y áloes, para su sepultura. Ningunos de sus seguidores públicos, amigos, discípulos, apóstoles lo hizo. Esta fue una prueba de valentia fidelidad, entrega y adoración.

Estos dos cristianos «de la secreta» fueron audaces, valientes, atrevidos, arrojados y desafiantes del imperio como ningunos de los amigos de Jesús que comían con él y que disfrutaron de los panes y los peces multiplicados.

Cuando el profeta Elias, tras la manifestación gloriosa de Dios en el monte Carmelo, habiendo abandonado todo, refirió una palabra a Dios asegurando que de los hombres fieles sólo quedaba él, Dios le aclaró: yo he preservado 7 mil hombres cuyas rodillas no se han doblado ante baal, ni lo han besado (1 de R 19:18).
Cuando Dios nos tiene activos en escenas, y no vemos ni sentimos a nadie mas en el escenario, solemos creer que somos los protagonistas de una historia de fe; más, debemos admitir que Dios tiene multitudes preservadas para su gloria.
Es bueno ser activos y visibles en este camino; pero, debemos preferir ser de la «secreta» en lugar de no cumplir valientemente con las atribuciones encomendadas para testimonio público.