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TAN BUEN PELO Y TAL MALA CABEZA

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Por. Jenny Matos

Pero sus padres le dijeron: ¿Acaso no hay ninguna mujer acepta entre tus parientes, o en todo nuestro pueblo, que tienes que ir a buscar una esposa entre esos filisteos incircuncisos? Jueces 14:3.

Podemos encontrar cierto paralelismo en las vidas de dos hombres de la Biblia, Sansón y Absalón, por las características de sus largas melenas que me llevan a tomar como marco de referencia este título: “Tan buen pelo y tan mala cabeza”. Sansón, con un llamamiento de parte de Dios desde el vientre de su madre, una de las ordenanzas que reciben sus progenitores es no pasar navaja por su cabeza por ser nazareno. (Jueces 13:5). Mientras tanto, Absalón por su parte, su cabello era tan largo que se menciona era de 2 kilos. (2 Samuel 14:26).

Es sobresabido que al corte de su cabellera Sansón perdería la fuerza física que lo caracterizaba como guerrero; ustedes conocen el resto de la historia. Un punto distante entre ambos es el hecho de que Absalón se cortaba el cabello una vez al año, ya que él no tenía votos con Jehová.

Me llama poderosamente la atención el título Los cabellos de Absalón, obra de teatro del dramaturgo español Calderón de la Barca, publicada entre 1633 y 1636, donde recrea el relato bíblico. En 2 Samuel 18:9 nos narra cómo nuestro “pelo lindo” Absalón muere enredado entre sus cabellos. Sansón por su parte, recupera el cabello y por tanto sus fuerzas y el mismo se suicida y mata a los filisteos. (Jueces 16:30).

Una mujer que a Sansón le amargaba la vida pero lo hacía flipar de pasión. Una violación de la hermana de Absalón lo amargó al no ver a su padre David hacer lo propio y no pudo perdonar. Personas y situaciones podrían amargarte y arruinarte, pero tal y como José nos enseñó, que aun injuriados y en la cárcel, sin la comisión de algunos hechos que atenta contra el destino espiritual, más temprano que tarde los sueños se cumplen en las manos de Dios.

Siempre se levantarán esas piedras del demonio en el camino (Danila, Mujer de Potifar y Jezabel). Son parte de los peñascos para hacernos caer, pero Dios nos invita a ser cautelosos y ver donde pisamos.

Sansón se enreda con Dalila y pierde el cabello por ende la vida, Absalón en una batalla se enreda en un árbol su cabellera y pierde la vida. Simplemente algunos “enredos no nos convienen”. El que milita no se puede enredar en algunos negocios esta vida y eso incluye a personas (2 Timoteo 2:4). Si estás soltero y sabes que tienes un llamado de trascendencia espiritual aléjese de ciertas mujeres del diablo como lo hizo José. No siempre la historia es lo que es, sino lo que hacemos que sea.

Es increíble que algunos le toque un abanico de oportunidades que no saben aprovechar y siendo poseedores de un sinfín de potencialidades para poder transitar por un camino glorioso en todos los sentidos, pero la comisión de algunos yerros llega la pérdida del rumbo.

Y como dice el libro: EL DESAFIO DE SER JOVEN, de H. Alfredo A. Morales: Esa pérdida del rumbo tiene sus causas: Una educación moral deficiente, el resultado de las pasiones sin control y malos consejos.

Quizás puedas fluir, pero el pelo es un órgano muerto cuando lo desprendes de donde nace. ¡Si bien los niños nacen con el pan debajo del brazo, lo primero que saca Dalia son sus tijeras! El cabello podría ser el “destino” que se espera de una persona que nace en un mar de oportunidades y la “cabeza” la manera de manejar el barco de las decisiones frente a ese océano. ¡No dejes que te saquen los ojos! Algunos errores dejan calvos y sin visión, Dios quiere que terminemos bien.

¡Bajo la premisa anterior, no es “el pelo” lo que importa, sino la cabeza que lo porta! Y como dicen por ahí, que a veces Dios le da barba a quien no tiene quijada. Jenny Matos.

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