SANTO DOMINGO- El Rev. Reynaldo Franco Aquino presidente de las Iglesias Pentecost ales de Jesucristo y de la Comunidad Apostólica Internacional, afirmó que el Senado de la República está frente a su primer gran reto, la elección de quienes conformarán la Junta Central Electoral, los cuales deben ser de reconocida verticalidad moral. Imparciales confiables y aceptables y aceptados por todos participantes del proceso.
Afirmó que la sociedad aspira a que los miembros del máximo órgano electoral sean personas honestas, sin afiliación política, capaz, eficientes, que transmitan confianza a la nación y que sean escogidos del consenso de las fuerzas sociales. Porque sin buenos árbitros no hay democracia, ni orden, ni paz social, ni desarrollo sostenible e integral.
Exhortó a la comisión de depuración a la integración de un órgano multidisciplinario a fin mejorar los controles de riesgos e incorporar a miembros con experiencias en áreas como las de administración, informática y ciencias jurídicas, hasta conformar un pleno con liderazgo, y facilidad para trabajar en equipo, capacidad de negociación y de planificación, orientación al servicio y a resultados de calidad. Que no se dobleguen al dinero ni a las presiones de los sectores interesados en sus ámbitos de trabajo.Indico que la paz, el sosiego de la sociedad y el progreso del país están fundamentados en la fortaleza de la democracia y está debe primar al momento de la escogencia de los nuevos miembros de la JCE y así permitir que los competidores disfruten de iguales condiciones en la contienda electoral.
Pidió a los creyentes a orar para que Dios ilumine a los miembros del Senado, para que prioricen el interés supremo de la nación y no de los grupos interesados, ni de particulares al momento de escoger los nuevos miembros de los órganos electorales.
Señaló que tenemos muchos profesionales con las cualidades, que deben ser tomados en cuenta a la hora de escoger a quienes desempeñarán esta labor tan delicada y necesaria para la construcción de la sociedad, por lo que se hace impostergable seleccionar jueces que respondan a la verdad por encima de cualquier interés particular o político.