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ASESINATOS, MUJERES Y LA IGLESIA

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Las estadísticas revelan que los feminicidios son actos criminales que ocurren en todo mundo; y la Republica Dominicana encabeza los primeros lugares en Latino América y compite en el mundo; los feminicidios son los asesinatos más degradantes y perversos, que la pecaminosidad humana ha exhibido; son actos que colocan a la Familia, el Estado y la Iglesia en la silla de los acusados; ¿Por qué? Porque estas instituciones puestas por Dios son los órganos federales responsables, para formar, regir y guiar a todos los mortales, a que vivan bajo la ley del respeto, la justicia, la paz y el amor.

El Señor de la Iglesia en su Evangelio establece radicalmente una postura liberadora hacia la mujer, y un máximo trato elegante, santo y honroso; por lo cual, Jesucristo como dueño absoluto de la Iglesia, y su Evangelio como base conductual de los discípulos de Jesús, obligan a la Iglesia a proclamar que la mujer sea tratada como a vaso más frágil, heredera de la gracia, honroso matrimonio, y una mujer gloriosa, santificada y exhibida al público sin mancha ni arrugas. Todos los dogmas bíblicos se oponen a la violencia, los abusos, las degradaciones, los insultos, los maltratos, las amenazas, los golpes, las heridas y los asesinatos; es decir que en la historia de la humanidad debería ser difícil encontrar un hogar cristiano donde haya violencia y asesinatos, pero no es así; ya hay casos de pastores, diáconos, y miembros de la Iglesia de Jesucristo acusados, imputados y condenados por la violencia contra la mujer.

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No se puede esperar ninguna acción real, contundente y verdadera, que erradique los asesinatos contra las mujeres, mientras haya pecado en los seres humanos; pero sí podemos esperar que las instituciones con autoridad de Dios puedan frenar y reducir los feminicidios. El Estado debe legislar medidas extremas, preventivas y punitivas contra los violentos y asesinos. También el Estado debe invertir toda la economía necesaria, para desarrollar los planes pertinentes de prevención, y programas educativos de formación desde la niñez, para levantar una generación de hombres que respeten y honren a la Mujer.

La familia es la institución primaria y responsable de lo que será la sociedad y el Estado; si la familia lleva su rol como se espera, y educa, cría y forma hijos que valoren, respeten, honren, defiendan y glorifiquen a la mujer; los feminicidios se reducirían a su mínima expresión; es en la familia que el problema comienza o termina; porque el Estado y la Religión dependen de la familia.

La Iglesia no es más que los mismos miembros que vienen de la familia; pero no depende por completo de ella, porque la Iglesia es a su vez una familia y una nación diferente, con leyes y estructuras filosóficas y políticas diferentes; por eso, la Iglesia por naturaleza y doctrina se opone a todas las formas de violencias contra la mujer; y por su evangelio, educa a los hombres a ver a la mujer con honra y gloria. La Iglesia se convierte en Muros de Refugios para las víctimas y los victimarios; y en un verdadero Obispado en sus comunidades, para vigilar y supervisar a favor de la mujer que ha sido violentada.

La Iglesia como institución salvadora y redentora; tiene la misión responsable en su comunidad, de establecer el Reino de los Cielos con el Evangelio liberador de Jesucristo; la doctrina apostólica sobre la dignidad de la mujer; y la Ley mosaica de la esencia creativa de la imagen semejanza de Dios en la Mujer, que establece por derecho la libertad integral e integrada de la Mujer; a través de obras sociales, centros educativos, células de reflexiones, consejerías y mentorías, retiros, charlas y conferencias para los hombres y las mujeres en cada comunidad. ¡Ojala, que la Iglesia intérprete su rol y lo cumpla! Porque sería un contundente golpe contra los asesinatos de las mujeres.

Rolando Diaz

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