
Obispo Mauro Vargas
Desde la Pastoral de Educación de la Alianza Evangélica Dominicana (AEDO) Quienes tienen la responsabilidad de dirigir los destinos de la República Dominicana deben entender que educar buenos ciudadanos también es una responsabilidad del Estado.
Cada 6 de noviembre celebramos nuestra Constitución, pero pocas veces nos detenemos a pensar cuánto conocemos y practicamos lo que ella establece. No basta con recordar su historia, rendirle homenajes o pronunciar discursos patrióticos; necesitamos que sus principios formen parte de nuestra vida cotidiana.
Por eso, hacemos un llamado al Ministerio de Educación y a las autoridades del sistema académico nacional para que la enseñanza de la Constitución sea una prioridad en escuelas, colegios, universidades y demás instituciones educativas del país.
No podemos aspirar a una sociedad comprometida con la democracia, la justicia y el respeto a las instituciones si nuestros ciudadanos desconocen sus derechos, sus deberes y las normas que rigen la convivencia nacional.
La Constitución no puede seguir siendo un documento reservado para abogados y funcionarios. Debe llegar a las aulas, a los hogares y a la conciencia de cada dominicano. Desde nuestra vocación pastoral, creemos que enseñar la Constitución es formar mejores ciudadanos y sembrar esperanza para el futuro de nuestra nación.





