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El Hacedor De Milagros, Dios En Tu Vida

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Por: José Daniel Martínez

Pedir y vivir en la credulidad de dios es mejor que vivir como santo tomas, quien tuvo que ver las heridas del costado de Jesús para creer que resucito.

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Principales aspectos de la sanidad en la fe cristiana
1-Dios como Sanador: En el Antiguo Testamento, Dios se revela como Jehová-Rapha («Yo soy Jehová tu Sanador» en Éxodo 15:26).

2-La obra de Jesucristo: El Nuevo Testamento enseña que Jesús sanó multitudes durante su ministerio y que, a través de su sacrificio, cargó con dolencias y pecados (Isaías 53:4-5, 1 Pedro 2:24).

3-Dios es nuestro sanador de todas nuestras dolencias y enfermedades.

Preguntas:
¿De cuáles enfermedades cura Jesús?, ¿cuál es el milagro más grande desde mundo?
¿Qué dolor o herida del pasado sigues cargando y necesitas entregarle a Dios para experimentar su paz?

¿De qué manera el rencor o la falta de perdón hacia alguien más está afectando tu propia salud interior y tu relación con el Señor?

Cuando atraviesas un momento difícil, ¿buscas primero a Dios como el «médico del alma» o intentas resolverlo únicamente con tus propias fuerzas?

¿Confías en que el poder de Dios tiene la capacidad de restaurar aquello que hoy consideras roto o imposible?

¿Cómo entiendes el propósito de Dios en los momentos de debilidad o enfermedad, y qué te está enseñando tu fe en medio del proceso?

¿Vives con la expectativa de que la sanidad y la gracia de Dios están disponibles para ti hoy, o te cuesta creer que mereces su restauración?

¿Qué áreas ocultas de tu vida o hábitos necesitas ordenar para caminar en la plenitud y salud que Dios propone?

¿De qué manera puedes reflejar la compasión y sanidad de Jesús hacia las personas que te rodean y que también sufren?

Dios hace el milagro, no el milagrero. Nos dice que fue escrito por el gran cantor y músico de la era de David y Salomón (1 Crónicas 15:17-19, 16:5-7, 25:6). 1 Crónicas 25:1 y 2 Crónicas 29:30 añaden que Asaf EN EL SALMOS 73, el cual fue un profeta en sus composiciones musicales.

Este maravilloso salmo puede entenderse mejor con los pronombres dominantes que contiene. Cuando Asaf está preocupado por el destino de los impíos (versículos 1-12), el pronombre dominante es ellos. Cuando describe su propio pensamiento frustrado que lo lleva a la resolución (versículos 13-17), el pronombre dominante es yo. Cuando encuentra la resolución del problema (versículos 18-22), el pronombre dominante es Tú, en el sentido de Dios. Cuando proclama la seguridad de su fe y comunión con Dios (versículos 23-28), los pronombres dominantes son una mezcla de Tú y Yo.

Texto: salmos 73:2-22: Como sueño del que despierta,
Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.
21 Se llenó de amargura mi alma,
Y en mi corazón sentía punzadas.
22 Tan torpe era yo, que no entendía;
Era como una bestia delante de ti.

Verdad que confiesa (v.1)»Ciertamente es bueno Dios para con Israel…»Asaf empieza con lo que SABE, no con lo que SIENTE.2. Crisis que enfrenta (v.2-14) Casi se le resbalan…
(v.15-17) «Hasta que, entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos «Cuando entra a la presencia de Dios, cambia su perspectiva. Deja de ver el momento, y ve la eternidad.

(v.18-22) Entiende que la prosperidad del impío es resbaladiza y temporal. Se reconoce necio por haber envidiado.

VERSICULOS: Jeremías 17:14: «Sáname, oh, Jehová, y seré sano; sálvame, y seré salvo: porque tú eres mi alabanza».

Salmo 103:2-3: «Bendice, alma mía, a Jehová… Él es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias».

Santiago 5:14-15: Instruye a los enfermos a llamar a los ancianos de la iglesia para orar por ellos ungiéndolos con aceite en el nombre del Señor.

Texto base: Juan 9:1-41
I. El propósito del dolor y la manifestación de Dios (Versículos 1-7)
La pregunta equivocada de los discípulos (vs. 1-2): Buscan culpables (¿pecó él o sus padres?) basándose en la creencia popular de que todo sufrimiento es consecuencia de un pecado directo.
La perspectiva divina de Jesús (vs. 3-5): La condición del ciego no es por castigo, sino «para que las obras de Dios se manifiesten en él“.

El método y la obediencia (vs. 6-7): Jesús hace lodo con saliva, unge sus ojos y le ordena: «Ve a lavarte en el estanque de Siloé». El hombre obedece y regresa viendo.

II. El desconcierto y el primer interrogatorio de los vecinos (Versículos 8-12)
La duda de la gente (vs. 8-9): Surgen discusiones sobre si es el mismo mendigo que solía pedir limosna o alguien parecido; él afirma valientemente: «Yo soy».

La confesión sencilla (vs. 10-12): Relata cómo un hombre llamado Jesús hizo lodo, lo ungió y le devolvió la vista, aunque aún no sabe dónde está Jesús.

III. El interrogatorio hostil de los fariseos (Versículos 13-34)
El pretexto del día de reposo (vs. 13-16): Los fariseos se dividen; algunos juzgan a Jesús porque hizo el milagro en sábado, ignorando la misericordia por aferrarse a la tradición religiosa. De los líderes y el miedo de los padres (vs. 17-23):interrogan al hombre, quien cada vez lo ve con más claridad (primero dice «es un profeta»).
Presionan a los padres, quienes responden con temor a ser expulsados de la sinagoga y dejan la responsabilidad al hijo.

La confrontación y expulsión (vs. 24-34):
El hombre defiende a Jesús con lógica simple: «Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer».
Ante la verdad incómoda, los fariseos lo insultan y lo expulsan de la sinagoga.

IV. La revelación espiritual y el juicio de la ceguera (Versículos 35-41)
Jesús busca al rechazado (vs. 35-38): Jesús lo encuentra tras ser expulsado, se le revela como el Hijo de Dios, y el hombre responde con adoración.

Conclusión: La paradoja de la vista y la ceguera (vs. 39-41):
Jesús resume el propósito espiritual: ha venido a este mundo para que los que no ven, vean; y los que creen ver («los sabios y religiosos»), se queden ciegos.

Los fariseos quedan expuestos en su ceguera espiritual por rechazar la luz que tenían en frente.

En conclusión, ¿cuántos sano Jesús? Jesucristo hizo más de 40 milagros. Ejemplos: Bartimeo, ciego de nacimiento, sordomudo, gagareno, la hija de Jairo, la mujer del flujo de sangre.
Sanó a los que estaban enfermos: marcos 14:14.
Sano a los quebrantados: luc.4:18.

Algunas mujeres que habían sido sanadas. Luc. 8.
“por sus llagas fuimos nosotros curados”, i Pedro 2:24.
Dios sana, es nuestro sanador. Confía y cree en Jesús de todo corazón, porque del viene la vida. Él hace milagros de verdad.