
Santo Domingo, RD. – La comunidad costarricense residente en República Dominicana celebró con alegría el 205 aniversario de la independencia de Costa Rica, durante una actividad que reunió a familias costarricenses y dominicanas en el Domo Central del Jardín Botánico Nacional.
La celebración fue organizada por la Asociación de Costarricenses con el apoyo de la Embajada de Costa Rica en República Dominicana, como parte de las actividades conmemorativas de la independencia de la nación centroamericana.
El encuentro realizado el pasado sábado 19 de septiembre, inició con la entonación del Himno Nacional de Costa Rica, seguido de las palabras de bienvenida del embajador Edwin Arias, y una oración a cargo de pastor Marcelo Leal.
Posteriormente, los asistentes disfrutaron de un almuerzo con diversos platos típicos de la gastronomía costarricense, en un ambiente de confraternidad que permitió a los presentes compartir y mantener vivas las tradiciones de su país de origen.
Durante la actividad, Silviana Moya presentó al equipo organizador de la celebración, integrado por costarricenses radicados en República Dominicana, mientras que Patricia Fallas expresó su agradecimiento a todas las personas e instituciones que realizaron aportes para hacer posible la fiesta de independencia.
Uno de los momentos más esperados fue el tradicional desfile de faroles, una costumbre que conmemora un desfile similar llevado a cabo por las calles y comunidades de Costa Rica como víspera de la celebración de la Independencia en el 1821.
Los niños tuvieron una participación especial en esta tradición, llevando sus propios faroles elaborados para la ocasión. Como parte de la celebración, fueron reconocidos los tres mejores faroles, incentivando a las nuevas generaciones a preservar esta expresión cultural.
La jornada también incluyó el tradicional concurso de bombas costarricenses, manifestación de la cultura popular de Costa Rica que consiste en versos improvisados y jocosos. La dinámica contó incluso con la participación de dominicanos, quienes se animaron a demostrar su creatividad y sumarse a esta tradición.
La alegría de los más pequeños continuó con la esperada piñata, actividad que cada año se convierte en uno de los momentos más disfrutados por los niños y que sirvió como cierre de la celebración.
La actividad se desarrolló en un ambiente familiar y festivo en el cual se mantuvo el sonido de música típica de esa nación, fortaleciendo los vínculos entre la comunidad costarricense residente en República Dominicana y la sociedad dominicana.
Al finalizar, los organizadores expresaron su agradecimiento a todas las personas que hicieron posible la celebración, destacando el respaldo recibido para mantener viva, año tras año, una fiesta que permite a los costarricenses residentes en el país reencontrarse con sus raíces, compartir sus tradiciones y celebrar junto a amigos y familiares la independencia de Costa Rica.





