
Inés de Jesús, es una cantautora mexicana de música católica, que desde niña heredó el gusto musical y a lo largo de su vida fue desarrollando este don y en su encuentro con Dios la ha llevado a descubrir su vocación.
Durante su paso por la vida religiosa en la Orden del Santísimo Salvador y Santa Brígida, una congregación contemplativa de clausura, compuso y grabo sencillos como «Amar como Tú», «Porque Te Amo», «Siervo Doliente», «El Amor de mi Dios», entre otras, que han acompañado a la comunidad católica de la Iglesia en distintos espacios, tales como, retiros, encuentros juveniles, adoraciones y eucaristías, marcando así los corazones de sus oyentes.
Actualmente, continúa con su misión evangelizadora a través de la música fuera de la vida religiosa contemplativa, junto a su disquera Misericordia Music y el acompañamiento de la promotora Buena Nueva Sounds. Su mayor deseo es ser instrumento de Dios y renovar la música católica con cantos que ayuden a profundizar el misterio de la fe, siendo así una de las voces más reconocidas e influyentes de la música católica.
Ines de Jesús presenta »Tu Dios, Tu pastor», lanzado el 7 de agosto de 2026, canto contemplativo que nace de una meditación intima de la palabra y deja ver uno de los atributos divinos de Dios a sus hijos.
La canción nace de las lecturas propuestas por la iglesia católica en la celebración del cuarto domingo de pascua – Fiesta del Buen Pastor -, en la cual se recuerda a Jesús como guía y protector del rebaño.
»Estaba concentrada haciendo la lectio divina y por lo general nunca estoy pensando en grabar lo que escribo, sin embargo, a consideración es un mensaje que merece ser escuchado por todos.» – dice Ines.
Lo que quiere decir, que la entrega que hace Ines de Jesús con esta composición, va ligada a lo que ella lleva en su corazón y siempre demuestra en sus obras musicales, que es esa relación íntima entre Cristo y el corazón de sus hijos, ya que es un canto reflexivo, contemplativo y meditativo, características representativas de la cantautora católica mexicana.
Es un canto que puede acompañar momentos íntimos para el creyente, como el estar ante Jesús sacramentando, que lo llevaran a meditar y reflexionar sobre la misericordia que Dios no deja de tener con el ser humano, puesto que, cada día que amacene y cada momento que vive la persona, es una nueva oportunidad para descubrir este atributo que posee Él e ir a su encuentro, para mejorar y dejarlo actuar en todo, y para hacerlo consiente día a día.
»El Padre pronuncia siempre el nombre de cada uno de sus hijos y lo hace con un amor infinito, pero estamos enfocados en tantas distracciones terrenales y superfluas, que terminamos olvidando todo lo que Dios nos entrega por amor.» – expresa Ines.
Así mismo, quiere mostrar a través de esta canción, a un Dios que ha visto caminar al hombre y lo ha visto caído por mucho tiempo, un Dios que a pesar de esto, no es un Dios cruel, despiadado e inhumano, todo lo contrario, es un Dios compasivo, clemente, indulgente y bondadoso, y es ese corazón de Padre que exclama »¡Déjame!», manifestando la petición y el anhelo hacia su criatura, para que ella experimente la diferencia en su vida, de un Dios que no se beneficia así mismo, pero que sí se da y se goza en la felicidad de sus hijos, del Dios que dice: «Sí, yo soy tu Dios, pero también soy tu guía, no solo te cree, quiero guiarte y llevarte a la vida eterna.»
En San Marcos 6, 34, muestra a Jesús que quiere entregarse, para conducir a cada persona a pastos abundantes y darles plenitud, dejando ver que no es un Dios supremo que sólo mira vigilante llevando cuentas de los fallos, sintiendo desilusión de su criatura, sino que es un Dios que se preocupa, que tiene un amor inmenso, que para la lógica humana no es posible calcular, pero que se dona en misericordia infinita, que lo hacen abrazar la fragilidad humana, brindando a cada hombre y a cada mujer un mejor camino, construyendo para ellos una senda de vida. Es esta palabra que aún se vive a diario, cada vez que Jesús se entrega como alimento en cada eucaristía, dado que ve el alma moribunda y cansada de sus hijos.
Finalmente, Dios olvida su grandeza, se hace hombre en Jesús y se abaja a la condición del ser humano, anhelando que todos sus hijos lo conozcan, lo experimenten en sus vidas y lo dejen actuar, que surge »Tu Dios, Tu pastor», un canto que deja ver una vez más, el amor de Dios por la humanidad.





