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“Entre el Oro y la Vida”: Pastoral de Medio Ambiente llama a una decisión responsable sobre la minería en San Juan

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Santo Domingo, República Dominicana. — La Pastoral de Medio Ambiente de la Alianza Evangélica Dominicana (AEDO), anteriormente conocida como Mesa de Diálogo y Representación Cristiana, elevó su voz ante la nación respecto a la posible explotación minera en la provincia de San Juan de la Maguana, calificando este tema como uno de los más trascendentales y delicados del momento nacional.

La entidad subraya que se trata de una decisión que trasciende lo económico, ya que impacta directamente el equilibrio ambiental, social, productivo y espiritual del país.

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El obispo Reynaldo Franco Aquino, presidente de dicha organización representativa evangélica, expresó que este tema debe abordarse con una visión de nación, guiada por la sabiduría y la responsabilidad. “No se puede reducir el debate a beneficios inmediatos sin considerar sus implicaciones a largo plazo en la vida del pueblo dominicano”, afirmó.

De su lado, el ingeniero Yeuris Mercedez, coordinador de la Pastoral de Medio Ambiente de la AEDO, destacó la necesidad de evaluar con rigor técnico y ético cualquier iniciativa de explotación minera, asegurando que el desarrollo no comprometa los recursos naturales ni el bienestar de las comunidades.

La Pastoral reafirma que el análisis de este proyecto debe realizarse con equilibrio, evitando tanto posiciones extremas como decisiones apresuradas que puedan comprometer el futuro de las próximas generaciones. En ese sentido, hizo un llamado a la sociedad dominicana a reflexionar profundamente sobre el modelo de desarrollo que desea construir.

Asimismo, la entidad enfatizó que todo proceso de desarrollo debe sustentarse en principios fundamentales como la mayordomía de la creación, la justicia social, la dignidad humana, el bien común y la sostenibilidad, valores que consideran innegociables cuando está en juego la vida y el entorno natural.

Aunque reconocen que la actividad minera puede generar beneficios económicos, como empleos y fortalecimiento de las finanzas públicas, advierten que estos deben ser cuidadosamente ponderados frente a los riesgos de un modelo extractivo que podría afectar la vocación agrícola de San Juan y aumentar las desigualdades.

En el ámbito ambiental, la preocupación es contundente. San Juan de la Maguana es una de las principales zonas agrícolas del país, por lo que cualquier afectación a sus fuentes de agua, suelos y ecosistemas podría tener consecuencias irreversibles. “Proteger el agua es proteger la vida”, enfatiza el comunicado.

Desde la perspectiva social, también se advierte sobre posibles impactos como desplazamientos, tensiones comunitarias y fragmentación social, señalando que el desarrollo no puede construirse a costa del bienestar de los más vulnerables ni de la paz social.

Finalmente, la Pastoral de Medio Ambiente de la AEDO, exhorta a que cualquier decisión sobre la explotación minera en San Juan esté guiada por el principio de precaución, garantizando la protección ambiental, la participación comunitaria y el bienestar integral del pueblo dominicano.

El verdadero desarrollo será aquel que preserve la vida, fortalezca la nación y honre los valores que sostienen a la sociedad, concluye el documento.