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Autismo: comprender para incluir, incluir para transformar

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Por Fabiola del Orbe, psicóloga

En República Dominicana, aún estamos aprendiendo a mirar el mundo desde la diversidad. Y dentro de esa diversidad, el Autismo sigue siendo uno de los temas más incomprendidos, rodeado de mitos, desinformación y, en muchos casos, exclusión. Hablar de autismo no es solo hablar de un diagnóstico; es hablar de personas, de familias y de una sociedad que todavía tiene el reto de ser verdaderamente inclusiva.

El autismo, o trastorno del espectro autista, no es una enfermedad que se “cura”, como
muchos aún creen. Es una condición del neurodesarrollo que influye en la forma en que una persona se comunica, interactúa y percibe el mundo. Cada persona dentro del espectro es diferente, con habilidades, desafíos y formas únicas de expresarse. Sin embargo, en nuestro país, esa diversidad muchas veces no se entiende, y lo que no se entiende, lamentablemente, se rechaza o se ignora.

Como psicóloga, he visto el impacto que tiene el diagnóstico de autismo en las familias.
Para muchos padres, el proceso comienza con dudas, continúa con incertidumbre y, en
ocasiones, se enfrenta a un sistema que no siempre está preparado para acompañarles. El
acceso a diagnósticos tempranos, terapias especializadas y educación inclusiva sigue
siendo limitado en muchas comunidades de República Dominicana. Esta realidad no solo
retrasa el desarrollo del niño, sino que también genera una carga emocional profunda en
quienes lo cuidan.

Uno de los mayores retos es el estigma social. Todavía existen ideas erróneas que asocian
el autismo con incapacidad total, cuando en realidad muchas personas dentro del espectro
tienen grandes talentos y potencial. Lo que necesitan no es lástima, sino oportunidades.
Necesitan espacios donde puedan aprender, desarrollarse y ser aceptados sin tener que
encajar en moldes que no fueron diseñados para ellos.

La inclusión no debe ser un concepto bonito en discursos, sino una práctica real en
escuelas, espacios laborales y entornos sociales. Un niño con autismo no necesita ser
cambiado para adaptarse al sistema; es el sistema el que debe evolucionar para responder a sus necesidades. La educación inclusiva, el respeto a los ritmos individuales y la sensibilización social son pilares fundamentales para construir una sociedad más justa.
También es importante hablar del impacto emocional en las familias.

Criar a un niño con autismo en un entorno que no siempre comprende puede generar estrés, ansiedad y agotamiento. Por eso, el acompañamiento psicológico no es un lujo, es una necesidad. Las familias necesitan orientación, contención emocional y redes de apoyo que les permitan transitar el proceso con mayor fortaleza.

En República Dominicana, debemos avanzar hacia una cultura de mayor empatía.
Informarnos es el primer paso para derribar prejuicios. Escuchar a las familias, aprender de sus experiencias y abrir espacios de diálogo nos acerca a una sociedad más consciente. El autismo no debe ser motivo de aislamiento, sino una oportunidad para crecer como comunidad.

Este artículo es un llamado a cambiar la mirada. A dejar de ver el autismo desde la
limitación y comenzar a verlo desde la diversidad. A entender que cada persona tiene una
forma distinta de estar en el mundo, y que todas merecen respeto, dignidad y
oportunidades.

Porque incluir no es solo aceptar la diferencia, es valorarla. Y una sociedad que valora la
diversidad es una sociedad que verdaderamente avanza.

Fabiola del Orbe, psicóloga.