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Cómo el teatro electoral se vuelve incoherente

Maguá Moquete Paredes
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Maguá Moquete Paredes

El contexto óptimo de estudio para las teorías de la influencia de los medios de comunicación es una elección es como una pieza de teatro política, con actores experimentados y un público organizado, dispuesto a llevar a efecto acciones concertadas y mensurables en un momento dado. El quién, el qué y el a quién se conocen virtualmente desde el principio.

Empero, en la práctica, las elecciones han resultado notablemente difíciles para el estudio de los medios de comunicación: es arduo poner en práctica las lecciones que se obtienen de una situación electoral en otra.

Los períodos que transcurren entre las elecciones normalmente son bastante largos para que las teorías, los conceptos y las metodologías cambien de manera importante y para que los investigadores pasen a estudiar otras áreas; muchas de las grandes técnicas de la propaganda misma no son aplicables en el corto momento en que las batallas electorales alcanzan su punto más alto.

El medio televisivo ha adquirido la función extra de registrar los acontecimientos históricos significativos, y empieza a volver a circular el proceso: acontecimiento, cobertura de la noticia, declaración crítica, impactos mediáticos, influencia del votante. El anuncio de un acontecimiento original, como puede ser un discurso o la presentación de una estadística, se controla y se cronometra en las reglas de la difusión ética.

El efecto que tiene en el voto la cobertura que hacen los medios de noticias a una campaña poco a poco va recibiendo menos atención que los problemas modernos, y más sutiles, del control social a través de las limitaciones del contenido. Las últimas discusiones sobre la propaganda insisten en que la campaña misma es menos eficaz ya que los medios de comunicación influyen en la opinión pública a corto plazo. Estos argumentos opuestos se anulan entre sí: la población es indiferente al material que se le ofrece; ninguna de las técnicas realmente poderosas de la moderna propaganda de masas puede ser eficaz en poco tiempo. Este medio puede informar o reforzar actitudes, pero rara vez transformarlas.

La influencia de los medios en la percepción del público sobre los políticos no es más positiva que en las actitudes frente a los partidos. El medio televisivo no concentra las elecciones en los problemas nacionales, principalmente, a costa de la atención de los inconvenientes locales, ni trata de moderar el tono del argumento político. Ese proceso es resultado de valorar más los argumentos prácticos que los ideológicos.

En términos generales, lo que ha sucedido con el estudio de la influencia de los medios informativos en las elecciones es llegar a formar una serie de tendencias supuestas, especiales y latentes, en la cobertura de las transmisiones. Estas, a su vez, se han derrumbado a medida que las circunstancias políticas de las diferentes elecciones han desacreditado teoría tras teoría.

Se estima que los profesionales de este medio no hacen, sino reforzar el conjunto existente de las relaciones políticas, las cuales, con el interés de seducir al espectador, subrayan los conflictos que se dan entre la política y los políticos. Se argumenta que los medios han venido a definir la campaña más que los propios partidos contendientes.

La televisión conjuga la palabra escrita y hablada con la imagen. Combina asimismo muchas características del periódico, de la radio y del cinematógrafo. La televisión es en verdad un medio de comunicación con las masas. Lleva su mensaje a personas que no pueden leer periódicos y revistas por sus múltiples ocupaciones diarias. Su imagen supera la barrera del idioma. La televisión es también un potente instrumento para el aumento de la comprensión pública de los problemas locales y nacionales. Representa una forma contemporánea de periodismo en nuestra sociedad.

El elemento clave del reportaje por televisión es la imagen representada por la fotografía y por el cine. El director televisivo valora las noticias de acuerdo con las posibilidades que ofrezcan las imágenes que describan los sucesos en forma gráfica.

Sin embargo, debe mantenerse en su proporción correcta el elemento visual. El director de televisión se enfrenta a la tentación de juzgar el valor de una noticia por la calidad de las fotografías disponibles, más bien que por la importancia del acontecimiento. Tales valoraciones falsas pueden deformar la presentación de las noticias.

El director de información debe considerar las fotografías como medio de complementar los hechos del reportaje, y no lo contrario. La noticia ocupa el primer lugar.

La radio y la televisión son muy semejantes en la difusión y la redacción, porque incluyen la brevedad, la sencillez, la claridad y la importancia que se concede a lo que es de actualidad.

La sencillez es algo típico del material noticioso que se prepara para su difusión. Es un medio de comunicación verbal, de persona a persona, igual a la conversación. Pero la televisión ve también la imagen del presentador. Es casi como si las dos personas se hallaran en la misma habitación, cara a cara. Por tanto, las noticias del medio visual se asemejan aún más a la conversación por su sencillez.

Lo televisivo exige un sistema de integración de los elementos auditivos y visuales. Esos elementos deben fundirse en una presentación compacta. El sistema debe permitir al equipo de producción de este medio sincronizar los elementos auditivos y visuales con exactitud cronométrica.

Es posible deformar un reportaje en película cinematográfica, pero el periodista o la periodista de televisión tienen el deber de presentar escenas que muestren los aspectos importantes de un acontecimiento, en forma clara y precisa. Por ello, la cámara representa los ojos del televidente. Sus escenas iniciales muestran al televidente el teatro de los sucesos. Se les llama a esas escenas de establecimiento, por dejar establecido el lugar.

Por otro lado, las características del presentador de noticias son: excelente dicción, cultura general, personalidad televisiva, soltura en sus modales. Asimismo, al redactar y leer el guion, se debe adoptar un tono de conversación. No utilizar un tono altisonante al televidente, conversar con él. Ayuda al locutor o locutora imaginarse que se encuentra en la residencia del televidente, conversando con él acerca de las noticias.

Maguá Moquete Paredes, es  Periodista y politólogo.