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El Caminante de Nazaret”: 30 años de una obra sacra que sigue tocando el alma del pueblo dominicano

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Por Félix Caraballo

La ópera sacra El Caminante de Nazaret, escrita por el destacado compositor dominicano Rafael Danilo Gullón, celebra tres décadas de legado artístico y espiritual, consolidándose como una de las expresiones más significativas del arte evangélico en la República Dominicana.

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Presentada recientemente en la majestuosa Sala Eduardo Brito del Teatro Nacional, la obra volvió a emocionar al público con un recorrido profundo que penetró en la sensibilidad de los asistentes, más allá de credos o denominaciones religiosas.

A lo largo de sus cinco actos, El Caminante de Nazaret expone con intensidad dramática el júbilo, la esperanza y el triunfo del bien sobre el mal, contrastados con la angustia, la traición, la injusticia cometida contra Jesucristo y la incredulidad que aún persiste en la humanidad. Esta riqueza emocional convierte la obra en una experiencia trascendente que conecta lo artístico con lo espiritual.

El montaje contó con un impresionante despliegue coral: 36 sopranos, 22 contraltos, 30 tenores y 22 barítonos y bajos, acompañados por más de 125 voces de la Agrupación Coral Arpa Evangélica, institución fundada el 30 de agosto de 1968. Esta agrupación, integrada por creyentes de diversas denominaciones evangélicas, mantiene como misión proclamar el evangelio de Jesucristo a través de la música coral.

En escena, 15 cantores dieron vida a los personajes centrales de la historia bíblica. Entre ellos destacó la interpretación de Jesús de Nazaret a cargo del tenor José Heredia, junto a figuras como Carlos Alfredo Fatule en el papel de Cleofás, la cantante Claudia Sierra y la reconocida directora coral Alba Pérez, cuya participación aportó excelencia artística a la puesta en escena.

La obra tuvo su estreno original en la Primera Iglesia Metodista Unida en Corona, Queens, bajo la dirección del maestro Jorge Lockward. Desde entonces, ha recorrido distintos escenarios internacionales, creciendo tanto en contenido como en aceptación, hasta convertirse en un símbolo del arte sacro dominicano.

A 30 años de su creación, El Caminante de Nazaret no solo permanece vigente, sino que continúa renovándose en el corazón del público. Su mensaje —profundamente arraigado en el evangelio— sigue comunicándose con fuerza a través del arte, recordando que la esperanza, la fe y la redención trascienden el tiempo.

Tal como han señalado voces como Carlos Moisés Almonte y David Berg Correa, esta obra está llamada a seguir viajando y representando dignamente el arte evangélico dominicano en escenarios nacionales e internacionales.

El legado de Rafael Danilo Grullón permanece vivo en cada interpretación, en cada nota y en cada emoción que despierta. Su maestría logró construir una obra que, lejos de envejecer, se fortalece con el paso del tiempo, reafirmando su lugar como una joya del patrimonio cultural y espiritual del país, que sigue tocando el alma del pueblo dominicano.