Es difícil abstraerse de las tantas realidades que nos ocupan, pero en tanto las enfrentamos, todas las áreas de nuestras vidas deben permanecer sujetas a la voluntad de Dios.
Estamos esperando al novio, atravesamos un período preparatorio para su llegada, un tránsito momentáneo, porque nuestra meta es encontrarnos con nuestro amado y con Él celebrar las bodas del Cordero. En tanto llega este glorioso momento, hay dos actitudes que podemos asumir. Una, siendo fatuos, ocupados en lo efímero, en lo vano, perdiendo la perspectiva de los tiempos o siendo prudentes, sabios, inteligentes, generosos y teniendo el ánimo correcto, para seguir haciendo lo encomendado, hasta que el novio llegue.
Si elegimos la segunda opción, entonces, nos ha llegado la hora de mantenernos llamando lo que no es como si ya fuera, de seguir obteniendo el aceite para que nuestra lámpara no se apague, para que no nos cansemos, para que no perdamos el gozo, el fervor por las cosas de Dios. De lo contrario, nuestra mirada empezará a fijarse en lo vano, y no permaneceremos preparándonos, para cuando nuestro Mesías vuelva.
Jesús preguntó:
Pero cuando el hijo del hombre viniere, ¿hallará fidelidad en la tierra? Lucas 18:8
Se nos demanda ser fieles, mantenernos alertas, siendo imitadores de Él, distinguidos, sosteniéndonos en oración, escuchando Su Palabra, poniéndola por obra y cumpliendo los objetivos relacionados a la encomienda, que nos ha sido dada.
Debemos pensar que el Rey está por llegar, a cada minuto.
Habrá muy buenas recompensas para aquellos que estén cumpliendo con su vigilancia responsablemente, pero también consecuencias no favorables, para aquellos que descuidaron sus tareas y aprovecharon su tardanza para desarrollar sus propios planes, en beneficio de su orgullo y placeres temporales.
Velemos en todo tiempo, orando, con la determinación de menospreciar lo efímero y enaltecer lo eterno, para que tengamos fuerza para escapar de todas las cosas que están por suceder, y podamos estar en pie, delante del Portador de la herencia, Jesús nuestro Señor.
Recordemos siempre que: si sobre lo poco somos fieles, sobre mucho nos pondrá Adonay. Jesús vuelve.
Fortalezcámonos con esta esperanza.





