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Atender la diversidad en la niñez es abrir oportunidades para la adolescencia y la juventud

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Por Lic. Eulogia Núñez
Educadora y empresaria
Fundadora de los Centros Educativos MS Núñez y de Impulsa Editorial

Detrás de un niño que evita las tareas, se frustra con facilidad o interrumpe constantemente puede haber una dificultad que todavía no hemos comprendido. Cuando solo corregimos su conducta sin identificar qué necesita, corremos el riesgo de que avance de grado mientras sus dificultades también avanzan.

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La atención a la diversidad exige reconocer que cada niño tiene capacidades, ritmos de aprendizaje y necesidades diferentes. Desde la primera infancia, debemos observar su desarrollo, identificar las barreras que enfrenta y ofrecer apoyos oportunos en el lenguaje, el aprendizaje y la regulación emocional. Esperar a que una dificultad se haga más evidente puede significar años de frustración y oportunidades perdidas.

UNICEF señala que el rezago en los primeros años puede persistir y aumentar el riesgo de abandono escolar. Esta realidad refuerza la importancia de intervenir temprano y dar seguimiento a los avances de cada niño.

La violencia, el acoso escolar, el consumo de sustancias, la deserción y la participación en actos delictivos tienen múltiples causas. Su prevención también requiere atender las experiencias de fracaso, exclusión y falta de acompañamiento que pueden acumularse desde la niñez. Una dificultad de aprendizaje no determina ese futuro, pero necesita una respuesta educativa adecuada.

Esa respuesta debe incluir la formación y orientación de las familias. Los padres necesitan herramientas para comprender el desarrollo de sus hijos, reconocer señales de alerta, establecer límites con amor y firmeza y buscar ayuda oportuna. También necesitan comprender cómo las etiquetas, las comparaciones y las exigencias que no consideran las capacidades del niño pueden afectar su confianza, su conducta y su relación con el aprendizaje.

La escuela, la familia y los profesionales deben trabajar con objetivos compartidos. Identificar una necesidad es apenas el comienzo: debemos adaptar la enseñanza, fortalecer las habilidades para convivir y comprobar que los apoyos ofrecidos estén funcionando.

Atender la diversidad es asumir la responsabilidad de que cada niño reciba la enseñanza y el acompañamiento que necesita. Ese compromiso, sostenido desde la infancia, abre oportunidades para aprender, construir relaciones saludables y desarrollar un proyecto de vida.