Inicio Nacionales La puerta del protoLOCO / Tomás Rubio

La puerta del protoLOCO / Tomás Rubio

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– ¿Ya habló de mi hijo?

-He enviado el informe tres veces.

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-Pues no me han llamado.

-Si quiere le muestro los correos.

-No es necesario. Las madres sabemos que usted hace su trabajo.

-Puedo enviarlo otra vez, sería la cuarta.

– ¿Y eso serviría? ¿Y si lo envía directamente a la persona que puede resolver?

-Eso quisiera, pero en la institución hay un protocolo que me obliga a mandarlo al encargado del departamento.

– ¡Pero si ese no hace nada!

-Y además de los correos, he comunicado su problema en dos reuniones.

– ¿Lo ve? Y nada.

– ¿Quiere hablar directamente con el encargado?

-Usted sabe que ya lo he hecho y me remite al protocolo. Que usted elabora el informe y se lo envía, que él lo revisa y lo manda donde proceda. Es una locura.

-Sí, pero es de esas locuras que no curan.

-No entendí.

-Son cosas mías. Ahora escúcheme y haga lo que le voy a decir. ¿Ve esa puerta al final del pasillo? Ahí está la persona que puede ayudar a su hijo y al que le debería haber llegado mi informe. Usted va a tocar la puerta y le va a presentar sus disculpas diciéndole que se ha equivocado de puerta.

– ¿Eso es todo?

-Casi todo. Usted después añade que en realidad me busca a mí.

-Pero esto es de locos. Yo sé dónde trabaja usted.

-Sí, y esa persona también sabe que usted…lo sabe.

-Una locura.

-Ajá, pero déjeme acabar, pues esta sí que es una locura de las que cura una situación estancada y enfermiza. La persona que trabaja detrás de esa puerta es una doctora especializada en la discapacidad de su hijo, pero como yo no puedo referirle directamente, he acordado con ella una contraseña para que usted, de forma casual pero causal, hable con ella. La contraseña consiste en decir algo tan sencillo como que usted me busca a mí.

– ¿Y ha funcionado otras veces?

-Claro.

-Ahora entiendo. Unos tienen el protocolo y ustedes su protoLOCO.

-Entiende bien. Siempre que nos cierran una puerta, y hay gente que está especializada en cerrarlas, la vida nos abre otras. Y ahora, encamínese hacia esa puerta. Es una de las puertas del protoLOCO, una puerta de vida.

Nota aclaratoria: Este diálogo pertenece al libro “Monólogos y Diálogos muy capacitados”. Lo relatado en esta pieza de micro teatro es producto de la escasa imaginación del autor, por lo que cualquier parecido con la realidad es una triste coincidencia.