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Como tríada típica a lo Guandulito (Dionisio Mejía), en el parnaso dominicano, la política risueña como nuestra pradera al contoneo social democrático: tambora, güira y acordeón a todo ritmo nacional. Porque la política es el conjunto de actividades, decisiones y relaciones de poder mediante las cuales grupos humanos organizan los debates, desafíos y distribuyen recursos o status en una sociedad. Es el arte de gobernar, que busca el bien común a través de la toma de decisiones obligatorias, leyes y políticas públicas.
Durante el reinado de los treinta años de Rafael Leónidas Trujillo Molina en el país. Tres líderes surgieron: Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, Juan Emilio Bosch Gaviño y José Francisco Peña Gómez.
Con ideologías diferentes, incorporaron a miles de dominicanos a las filas de los partidos que nacieron bajo su estructura: PRSC, Partido Reformista Social Cristiano; PLD, Partido de la Liberación Dominicana, y el PRD, Partido Revolucionario Dominicano. Los tres caudillos asumieron posturas que iban desde lo conservador hasta lo liberal y forjaron en la historia política nacional una nueva luminaria.
Balaguer Ricardo, según la opinión de sus opositores, representaba al sector conservador y oligárquico de la nación. Participó en nueve contiendas electorales, de las cuales ganó siete.
El líder reformista en los primeros doce años de gobierno sentó sus bases en las nociones de orden y progreso, así como en la disciplina social, económica y política. Siempre aseguró que la corrupción se detenía en las puertas de su despacho.
El nonagenario político, en los últimos años de vida, aunque estuvo fuera del gobierno, decidía las elecciones y sus antiguos opositores… lo visitaban para obtener su apoyo.
Juan Emilio fue otro de los grandes líderes políticos del país, opositor de Trujillo Molina y luego de Balaguer Ricardo, tiene entre otros méritos la formación de dos de las tres principales fuerzas políticas de la República Dominicana: el PRD y PLD.
José Francisco Peña Gómez se convierte en líder del PRD, cuando Bosch Gaviño se declara marxista (no leninista), y se separa de esa organización política para fundar el PLD. Tras la salida de ese escritor costumbrista, al mismo se unió a la social democracia, y el conductor de masas de color. Logró, luego de varias crisis internas, que el partido se mantuviese unido. Las recientes finalizadas elecciones sus adeptos fueron hasta su tumba para celebrar el nuevo triunfo.
Con el fallecimiento del ex presidente Joaquín Antonio sale del escenario el último de los caudillos de la vida nacional, que se mantuvo con gran influencia política desde 1930 hasta sus días postreros, sin importar su invidencia y físicamente disminuido.
Juan Emilio Bosch Gaviño y José Francisco Peña Gómez, fueron el balance para que su figura fuera estelar, sobre la cual se desarrolló el proceso de apertura democrática desde 1961, tránsito caracterizado por sus movimientos pendulares y que aún no termina por concretarse.
Balaguer Ricardo fue un hombre hecho durante la dictadura de Trujillo Molina y con condiciones personales e intelectuales muy especiales, fue el heredero político del sátrapa, que supo ponerse a tono con los nuevos tiempos y acudir ante la OEA, Organización de Estados Americanos a denunciar el régimen caído y fue factor importante en la salida de los remanentes del trujillismo.
Balaguer Ricardo fue implacable con sus enemigos políticos, uno de sus grandes éxitos en la política dominicana fue mantener desunidos a sus opositores, sobre todo a los que encarnaban una visión más democrática de la sociedad.
Las virtudes no son abundantes en los seres humanos, y de Joaquín Antonio hay que decir, sin ninguna probabilidad de equívoco, que fue un hombre asceta y virtuoso. Pues, a lo largo de su vida pública, con hechos tangibles, demostró que supo perdonar a sus más encarnizados adversarios, cederles o laborar con ellos a favor del bien común, pero además, con una profunda fe cristiana y en sí mismo fortalecido todo por esa paciencia, esa prudencia que por sí sola constituía una virtud. Supo escuchar a todos…
El último que quedaba vivo de aquel grupo de hombres a quienes la historia les mantiene una página en el liderazgo político nacional e internacional donde no entran todos los que se dedican a esa actividad, aunque hayan ocupado el solio presidencial.
República Dominicana tiene hombres y mujeres con liderazgo, ¿quién o quiénes? se pondrán de cara al sol frente a la política nacional con respeto a los derechos humanos y la acción de progreso nacional.
Lo que es cobijo de verdad, es que el Congreso Nacional, integrado por perredeístas, peledeístas y reformistas, declararon a Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, Padre de la Democracia. Justamente, un hombre que vivió y vive en la cresta del éxito político quisqueyano.
Maguá Moquete Paredes, es Periodista, politólogo y analista internacional.




