
SANTO DOMINGO. En el marco del Día Nacional de la Juventud, la Pastoral de la Juventud de la Mesa de Diálogo y Representación Cristiana, que acompaña a más de un
millón de jóvenes cristianos en todo el país, eleva su voz con profundo
sentido pastoral y compromiso social, reconociendo el valor, la dignidad y el
potencial transformador de nuestra juventud, como un don de Dios para el
presente y el futuro de la nación.
Desde este primer clamor pastoral, nos dirigimos de manera directa y
respetuosa al señor presidente de la República, Luis Abinader, y al
Ministerio de la Juventud, exhortándoles a escuchar con sensibilidad y
responsabilidad la voz de una generación que anhela oportunidades reales,
acompañamiento integral y esperanza concreta. Gobernar mirando a la
juventud no es solo una decisión política, sino un acto de visión, justicia
social y compromiso con el porvenir de la República Dominicana.
El pastor Juan Francisco Confesor, director nacional de la Pastoral de la
Juventud, expresó que esta fecha debe ser mucho más que una
conmemoración simbólica. Señaló que representa un llamado urgente a
mirar con seriedad la realidad que enfrentan miles de jóvenes que viven
entre la falta de oportunidades, la incertidumbre y la fragilidad social. Desde
esta pastoral se reconoce que la juventud dominicana atraviesa desafíos
profundos como el desempleo, la violencia, las adicciones, la migración
forzada, la crisis emocional y la pérdida de referentes.
Estas realidades, afirmó el pastor Confesor, generan un clima de
desesperanza que no puede seguir siendo ignorado por quienes tienen la
responsabilidad de gobernar y orientar el rumbo del país. Por ello, la
Pastoral de la Juventud hace un llamado respetuoso pero firme al Gobierno
dominicano para que fortalezca políticas públicas integrales que garanticen
educación de calidad, empleos dignos, acceso a la salud mental y espacios
reales de participación, formación y desarrollo para la juventud.
En este mismo espíritu, el obispo Reynaldo Franco Aquino, presidente de la
Mesa de Diálogo y Representación Cristiana, clamó por mayores oportunidades para la juventud, recordando que una nación que no invierte en sus jóvenes compromete seriamente su estabilidad, su paz social y su futuro.
El obispo advirtió que cuando la juventud se siente excluida o abandonada,
aumentan los riesgos sociales, la frustración y la pérdida del sentido de
propósito. Subrayó que la falta de esperanza abre puertas peligrosas que
terminan afectando no solo a los jóvenes, sino a toda la sociedad.
Tanto el pastor Juan Francisco Confesor como el obispo Reynaldo Franco
Aquino coincidieron en que la Iglesia, junto al Estado y la sociedad civil,
debe asumir un compromiso activo y corresponsable para acompañar,
formar y proteger a la juventud, promoviendo valores, liderazgo sano y
oportunidades que impulsen su crecimiento integral.
Finalmente, la Mesa de Diálogo y Representación Cristiana reafirma su
disposición de seguir trabajando desde la fe, el diálogo y la acción pastoral,
levantando la voz por una juventud con esperanza, dignidad y futuro,
convencida de que una nación se fortalece cuando escucha, cuida y cree en
sus jóvenes.




