
Josselin Rivera
A continuación, presento los 7 puntos más relevantes del mensaje “El Día de Dios”, predicado por el pastor Ezequiel Molina, integrando el énfasis espiritual del sermón, la respuesta fiel del pueblo evangélico dominicano y el llamado central a la rendición de cuentas delante de Dios.

1. Dios es el Señor del tiempo y de la historia.
El mensaje recuerda que el inicio de un nuevo año no es solo un cambio de calendario, sino una oportunidad que Dios concede. El tiempo pertenece a Dios y cada año que comienza es una expresión de su gracia y paciencia con la humanidad.
2. La fidelidad del pueblo evangélico dominicano.
A pesar de la lluvia y las dificultades, miles de creyentes se congregaron fielmente para escuchar la Palabra. La Concentración Nacional de la Batalla de la Fe no es solo un evento, sino una tradición espiritual profundamente arraigada en la fe evangélica dominicana.
3. Un altar que trasciende fronteras.
El mensaje no solo se escucha en el Estadio Olímpico. Dominicanos en diferentes países hacen un “toque de queda”, detienen sus actividades y se conectan para escuchar el sermón. Esto muestra una fe que trasciende la geografía y une a la diáspora dominicana en un mismo clamor.
4. Un llamado urgente al arrepentimiento.
El sermón insiste en que no hay avivamiento sin arrepentimiento. Dios sigue llamando a su pueblo a examinar su corazón, abandonar el pecado y volver a una vida alineada con su voluntad.
5. Responsabilidad moral y espiritual de la sociedad.
Se hace un llamado claro a asumir responsabilidad frente a la corrupción, la violencia, la injusticia y el deterioro moral. La iglesia no puede ser indiferente: debe ser sal y luz en medio de una sociedad herida.
6. La fe debe expresarse en obediencia y acciones concretas.
No basta con escuchar el mensaje o congregarse una vez al año.El sermón desafía a vivir una fe coherente, visible en la manera en que actuamos, servimos, amamos y defendemos la verdad en la vida diaria.
7. El punto central: todos rendiremos cuentas delante de Dios.
El énfasis más fuerte del mensaje es que todos compareceremos ante Dios. No solo nos daremos cuenta de lo que hicimos, sino también de lo que dejamos de hacer con el tiempo, las oportunidades y los dones que Él nos confió. Esta verdad confronta, sacude y llama a vivir con eternidad en mente.
Conclusión
La Concentración Nacional de la Batalla de la Fe sigue siendo un acto profético y de memoria espiritual para la República Dominicana. La fidelidad del pueblo, la lluvia que no detuvo la asistencia, y la diáspora unida en torno al mensaje confirman que Dios sigue hablando.
El llamado final es claro y contundente: Todas las personas debemos vivir conscientes de que nuestro tiempo es limitado y que un día daremos cuentas delante de Dios.




