
DISTRITO NACIONAL. La Mesa de Diálogo y Representación Cristiana, sus Obispos y el conjunto de concilios, instituciones, fundaciones, sus millones de feligreses en todo el país frente a la inminente reforma del Código Laboral, reafirman su compromiso con la defensa de la clase trabajadora y el equilibrio en el desarrollo empresarial.
El Obispo Reynaldo Franco Aquíno Presidente de la entidad destacó que como representantes de un amplio sector de la sociedad de fe, entendemos que la reforma laboral debe responder al principio de justicia social que inspira la Constitución de la República. Esto significa garantizar condiciones dignas para los trabajadores, sin descuidar la sostenibilidad de las empresas, que son motor esencial del progreso nacional.

Reafirmó que la preservación de la cesantía debe ser innegociable. Este derecho no solo representa un mecanismo de protección social, sino que constituye un patrimonio acumulado por años de servicio que brinda seguridad y esperanza en momentos de vulnerabilidad. Eliminarlo o reducirlo sería una afrenta a la dignidad de quienes día a día sostienen con su esfuerzo la productividad del país.
Franco Aquíno afirmó reconocer que la nación necesita un clima de estabilidad y confianza para el sector empresarial. Los emprendedores, pequeños, medianos y grandes, requieren reglas claras y estímulos adecuados para seguir invirtiendo, creando empleos y generando riquezas que fortalezcan la economía nacional.
Indicó que la entidad tiene una posición clara: ni trabajadores sacrificados en nombre del crecimiento, ni empresas asfixiadas por cargas que impidan su desarrollo. Abogamos por un pacto laboral moderno y equilibrado que preserve los derechos adquiridos y promueva un clima de cooperación entre las partes.
Destacó que la iglesia se compromete a seguir siendo un puente de diálogo, acompañando este proceso con oración, reflexión ética y propuestas que contribuyan a una reforma justa, inclusiva y de largo aliento. La voz de la fe no es de confrontación, sino de conciliación, siempre en favor de la dignidad humana y el bien común.
“Hacemos un llamado a las autoridades, al sector sindical y a la comunidad empresarial para que, en esta etapa final, se priorice el interés nacional sobre intereses particulares. La historia recordará si fuimos capaces de construir un Código de Trabajo que honre a Dios, respete al trabajador y fortalezca al empresario”, concluyó Franco Aquino.




