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TRILLANDO LA VIDA / ¡PADRE SOLO HAY UNO!

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Por Bienvenida González (Psicóloga y Terapeuta Familiar.Ma.)

Una frase inusual que encaja de manera categórica en la real realidad de la existencia humana.

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El rol de ser padre es único y trascendente. Hasta el momento la ciencia no ha logrado validar la teoría de que dos o más hombres participen en uno de los actos milagrosos de la vida como lo es la concepción para la procreación.

El designio de Dios para el hombre y la mujer diseñados y creados por Él , ha sido insustituible. Desde el principio de los tiempos hasta el momento actual, la existencia de un hombre y una mujer en sus respectivos roles de padre y madre se mantiene.

Pareciera que inclinar la balanza a favor de la mujer al enfatizar su unicidad en la procreación ha tomado cierta dirección de exclusión de la figura paterna. ¡Lejos de la realidad!. Se ha sostenido y promovido la frase: “Madre solo hay una”. Cuestionamientos pudieran ser articulados: ¿Por qué y para qué? ¿Qué habrá detrás de esto?

En la práctica diaria ,esta frase se ha interiorizado y en el imaginario de tantos se ha concebido como algo real y verdadero. ¡ Lo sorprendente es, que tanto hombres como mujeres se han apropiado de la misma y por lo tanto forma parte en la estructura de su vocabulario!

La figura de un padre es por si sola uno de los pilares en la formación de sus hijos. Sus atributos contribuyen para que sus hijos varones y hembras, asimilen a través de su modelaje elaborar imágenes adecuadas de lo que implica ser hombre y mujer.

Alienta el hecho de que hombres en su rol de ser padres han asumido su compromiso (no de ser perfectos); pero sí de acoger con alegría, valentía y determinación la invaluable tarea de ser padres funcionales.

Este desempeño aunque implique la construcción de un vínculo entre el padre y cada hijo y con todos a la vez, lejos de ser un ejercicio aislado y desconectado del contexto familiar; requerirá del acompañamiento de la madre. Esta realidad guía a la conclusión siguiente: “Madre solo hay una” y “Padre solo hay uno”.

Ser padre en este tiempo no necesariamente encajara en lo difícil que es. Esta es una posible excusa para desatender un rol determinante en la vida de los hijos. Lo creado por Dios, sus asignaciones y prescripciones no pasan de moda; constituyen principios incuestionables. “Ser padres a la antigua”, o “Ser padres en la modernidad”, conlleva un compromiso de amor y entrega, diseñado por Dios.

Nuestra invitación es la siguiente: Interiorizar a nivel de los pensamientos, actitudes y acciones la unicidad de: “Padre solo hay uno”. Inquirir en la no delegación o postergación de esta realidad biológica, emocional y espiritual.