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Llamado urgente al Senado de la República: Que se Apruebe en Segunda Lectura el Código Penal

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SANTO DOMINGO– La Mesa de Diálogo y Representación Cristiana, y el conjunto de Concilios e instituciones que la conforman, presidida por el Obispo Reynaldo Franco Aquino, hace un llamado urgente y determinante al Senado de la República para que apruebe en segunda lectura el nuevo Código Penal de la República Dominicana. Esta normativa, largamente esperada y debatida durante años, representa un paso trascendental hacia el fortalecimiento del sistema de justicia, la protección de la vida y el orden moral en nuestra nación.

Durante la primera lectura, el Senado mostró una madurez legislativa y un compromiso con los valores fundamentales que sustentan nuestra sociedad, al acoger una versión del Código Penal que respeta la dignidad humana, reafirma el valor sagrado de la vida desde la concepción y busca un equilibrio justo entre los derechos individuales y el bienestar colectivo. Esa decisión debe ser ratificada con firmeza en la próxima sesión de esta misma semana, en favor del país.

Como cristianos, creemos firmemente que las leyes deben proteger la vida humana en todas sus etapas, desde el vientre materno hasta la vejez. El Código Penal, tal como ha sido presentado, avanza en esa dirección. Además, contempla penas más severas para delitos graves como la corrupción, el sicariato, la violencia sexual, el abuso infantil y el crimen organizado. Es inadmisible que sigamos con un marco penal desfasado de más de un siglo, incapaz de responder con justicia a los desafíos del presente.

La Palabra de Dios enseña que “la justicia engrandece a la nación” (Proverbios 14:34). Este proceso legislativo debe ser guiado no por presiones ideológicas ni agendas extranjeras, sino por los principios de justicia, equidad y moralidad. La nación dominicana clama por un código que proteja a los más vulnerables, que refuerce la seguridad ciudadana y que establezca consecuencias claras para quienes quebranten el orden legal.

No es tiempo de retrocesos ni de más dilaciones. El país necesita urgentemente un nuevo Código Penal que sea instrumento de paz, justicia y verdad. No podemos dejar que intereses particulares paralicen una reforma que cuenta con el respaldo de vastos sectores sociales, religiosos y profesionales comprometidos con el bienestar común.

Exhortamos a los honorables senadores y senadoras a actuar con valentía, discernimiento y responsabilidad histórica. El momento de decidir ha llegado. La nación los observa con esperanza, esperando que actúen con la sabiduría y la determinación que demanda esta hora crucial.

Que Dios ilumine a cada legislador para que en la próxima sesión se ratifique con convicción la aprobación en segunda lectura del nuevo Código Penal. Por el bien del pueblo dominicano, por la justicia y la preservación de nuestros valores cristianos y constitucionales, urge dar este paso decisivo. La historia no olvidará a quienes se pusieron del lado de la verdad y de la vida en este momento crucial. ¡Es tiempo de actuar con firmeza, responsabilidad y fe!