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Otto Mañón
En un video reciente que ha dado la vuelta al mundo, una joven progresista lanza una filípica incendiaria contra los cristianos conservadores que apoyan a Donald Trump. Los acusa de hipocresía, crueldad y fariseísmo, mientras presume hablar en nombre de Jesucristo. Dice que no se puede ser cristiano y votar por la «crueldad». Que votar por Trump es clavar a Cristo de nuevo. Que la compasión es incompatible con los republicanos.

Y uno se pregunta: ¿qué Biblia están leyendo?
Porque si se trata de hablar de crueldad institucional, de leyes inicuas y de un odio visceral hacia los principios del Reino de Dios, entonces hay que hacer un ejercicio de justicia santa y comparar las obras, no las etiquetas.
1. Aborto sin límites vs. defensa de la vida
El Partido Demócrata ha promovido y celebrado leyes que permiten el aborto hasta el momento del parto. En algunos estados, como Nueva York y California, se ha coqueteado incluso con la idea del infanticidio postnatal. Esto no es compasión, es paganismo legalizado.
“Antes que te formase en el vientre, te conocí…” (Jeremías 1:5) “No matarás.” (Éxodo 20:13)
Trump, imperfecto como es, ha sido el presidente más pro-vida desde Ronald Reagan. Ningún demócrata en los últimos 30 años se ha atrevido a limitar el aborto; al contrario, lo han idolatrado.
2. Ideología de género vs. diseño divino
Los demócratas promueven la mutilación de menores, bloqueadores hormonales, adoctrinamiento escolar obligatorio, destrucción del matrimonio y criminalización del desacuerdo.
“Varón y hembra los creó.” (Génesis 1:27) “Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer…” (Mateo 19:5)
¿Quién es más cruel? ¿El que llama al arrepentimiento, o el que mutila la mente y el cuerpo de un niño por votos?
3. Odio a Israel vs. defensa de su existencia
¡Ah, pero acusan a los conservadores de odiar! Mientras tanto, dentro del Partido Demócrata operan congresistas como Ilhan Omar y Rashida Tlaib, que abiertamente simpatizan con Hamás y quieren la destrucción del estado de Israel.
“Bendeciré a los que te bendijeren…” (Génesis 12:3)
Trump fue el presidente que más favoreció a Israel desde Truman. El resto es ideología antisémica disfrazada de «justicia social».
4. Persecución a la Iglesia vs. libertad religiosa
Bajo gobiernos demócratas se ha perseguido la libertad de expresión cristiana, se han cerrado templos con excusas sanitarias, se ha obligado a pastores y médicos cristianos a ir contra su conciencia, y se ha criminalizado la fe como «discurso de odio».
“Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.” (Hechos 5:29)
Trump, con todos sus errores, ha defendido el derecho de la iglesia a ser iglesia. No ha impuesto credos, pero ha quitado grilletes.
5. Corrupción, mentira y manipulación
Los demócratas han usado el aparato estatal para censurar, manipular, reprimir y fabricar narrativas. Desde Hillary Clinton hasta Joe Biden, la mentira es moneda diaria.
“Los labios mentirosos son abominación a Jehová.” (Proverbios 12:22)
Trump no es un pastor. Pero al menos no se viste de cordero para devorar con agenda.
Entonces, *¿quién es el verdadero fariseo? El que vota por un imperfecto que protege la vida, la fe y la libertad, ¿o el que, con voz llorosa y cruz al cuello, defiende plataformas que matan, mutilan y persiguen?*
Jesús dijo: “Por sus frutos los conoceréis”. (Mateo 7:20)
Y por sus votos también.
Tu voto no es un simple papel. Es un altar. Es tu testimonio. Es el eco de tu conciencia. No te excuses en el estilo de un hombre para justificar el respaldo a ideologías que niegan todo lo que Cristo defendió.
No te confundas: Dios no está buscando presidentes perfectos. Pero tampoco aprueba el silencio cobarde de sus hijos.




