Inicio Destacados Expertos temen se repitan errores del pasado con otra intervención en Haití

Expertos temen se repitan errores del pasado con otra intervención en Haití

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La fuerza internacional que se desplegará en Haití podría representar una bocanada de aire fresco para su población aterrorizada por las pandillas; sin embargo, expertos temen que se repita una historia que ya conoce este país sumido en crisis pese a intervenciones anteriores.

Con bandas cada vez más violentas controlando casi toda la capital, la misión multinacional de apoyo a la seguridad, diseñada para apoyar a una Policía desbordada, «podría ser un alivio, especialmente para los habitantes de los barrios marginales», considera Robert Fatton, de la Universidad de Virginia en Estados Unidos.

Sin embargo, «soy bastante escéptico sobre el éxito final de la misión», reconoció a la AFP. «Si los problemas políticos no se resuelven, cualquier resultado a corto plazo fracasará».

A menudo se menciona la cifra de 2.000 efectivos, que sería un número «limitado» de cara a una eventual «guerrilla urbana», advierte Robert Fatton, y recuerda que la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah), que operó entre 2004 y 2017, contaba con hasta 10.000 cascos azules.

Un gran desafío

Desde entonces, las pandillas no han hecho más que prosperar. Multiplicaron los asesinatos, los secuestros y el reclutamiento de jóvenes haitianos, y desdibujaron aún más el futuro del país más pobre de América. Si estas bandas deciden luchar, contarán con más miembros y mejores armas que la policía, lo que implicará un gran desafío para la futura fuerza internacional.

Emiliano Kipkorir Tonui, quien ha supervisado el despliegue de tropas de Kenia en varios países, duda que los policías kenianos -que han sufrido bajas en su país- estén a la altura del reto que suponen bandas armadas con «ametralladoras pesadas».

No es «una causa perdida

Todo sin contar las barreras culturales y lingüísticas.

Algunos defensores de derechos humanos también han subrayado acusaciones de violencia por parte de la policía de Kenia. Sobre eso, la resolución del Consejo de Seguridad enfatiza el respeto estricto del derecho internacional y de los derechos humanos.

«Debemos protegernos contra potenciales abusos y aprender de los errores pasados», insistió la embajadora estadounidense ante la ONU, Linda Thomas-Greenfield.

En todo caso, los errores van más allá de abusos sexuales o de importación de cólera. Haití ha vivido múltiples intervenciones internacionales que a veces son señaladas por irse demasiado rápido.

«La comunidad internacional debe apoyar al pueblo haitiano a largo plazo», pidió Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, quien desde hace un año promueve esta fuerza.

En Haití no se celebran elecciones desde 2016 y está en entredicho la legitimidad del primer ministro Ariel Henry, nombrado por el último presidente Jovenel Moïse justo antes de su asesinato en 2021. Por eso, la misión debe estar acompañada por un proceso político inclusivo que dé pasos hacia elecciones libres y reconocidas por todos los actores, insisten los expertos.

Por el momento la oposición se muestra «escéptica», indica Robert Fatton. «Mucha gente teme que el despliegue de tropas haga más fuerte el poder de Ariel Henry».

Esa preocupación no la comparte Keith Mines, del Instituto para la Paz de Estados Unidos, que pide a la comunidad internacional todavía reticente que deje de ver a Haití como «una causa perdida».

La expulsión del presidente Jean-Bertrand Aristide en 2004, los 200.000 muertos que dejó el trágico terremoto de 2010, el reciente asesinato del presidente Jovenel Moïse… «Los últimos 25 años de la historia haitiana han sido una tragedia tras otra», recuerda. Aunque también «ha habido muchos avances en diferentes períodos», añade.

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