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Adoración de una prostituta y sus implicaciones en el hoy

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ROY SOTO

¿Quién tiene el monopolio de la gracia y redención, quien decide quien se acerca a Jesús y cómo hacerlo?

¿No será acaso la pugna que muchos tienen en la actualidad, tratando de decidir quien califica y quien no califica para adorar, servir y ser parte de los seguidores de Jesús?

Déjame recordarle este acontecimiento, de seguro vos y yo nos sentiremos identificados en algún punto del camino narrativo.

  • Con permiso ¿puedo entrar?
  • El guardián de la casa) Mmmm no creo que puedas, nadie ingresa sin invitación.
  • Comprendo que alguien como yo no pueda entrar, pero me han dicho que el amigo de los pecadores llego a esta casa y me gustaría darle un regalo ¿será que pueden decirle que alguien le busca? no le quitare mucho tiempo…!
  • Una vez mujer, no puedes ingresar, eres inmunda, pecadora ¿cómo te atreves acercarte a la casa de don Simón? Vete antes que llame a la guardia
  • Por favor no llamen a la guardia el otro día me encontraron y abusaron de mi además me llevaron junto a otros hombres a la plaza para apedrearme porque según algunos había cometido adulterio, tenía tanto temor de recibir esas piedras, pero no tenía a nadie que me defendiera, además nadie lo haría soy una mujer, lo peor es que quienes me acusaron eran los mismos que compraban mi sexo (..) Cállate!! Mujer, infamias dices, no eres sino una mentirosa pecadora, inmunda aléjate…  empujándola contra el piso….
  • No me pegues ya he recibido muchos maltratos y solo ese caballero que dicen está dentro de esa casa, me hablo, miro, toco y desafío de una manera que nadie mas lo había hecho jamás… sí tan solo pudiera acercarme y darle mi regalo!!
  • ¿Qué clase de regalo traes mujer? Arrebatándolo de sus manos! ¡¡Ella le exclama por piedad, no lo rompas!!  es el resultado de mi trabajo () claro de tu prostitución le grito el guardia
  • Mientras todo esto sucede el conversatorio a lo interno de la casa se da sin que medien las más mínimas atenciones de respeto para el invitado por parte de su anfitrión, quien negó lavarle los pies como culturalmente se daba.

En un descuido del guardia la mujer x irrumpe  en la casa brincándose todos los protocolos de seguridad como también de los obstáculos culturales que le privaban de acercarse al invitado de la noche y por supuesto de pararse en frente de los masculinos presentes.

¡¡Señor!!  Señor, aquí estoy te traje este regalo, no no me preguntes como lo compre, pensé que a vos te gustaría recibirlo, es todo lo que valgo.

Saquen a esta pecadora de mi casa, es una deshonra tenerla aquí, gritó el Sr. de la casa y mientras el guardia corría para sacarla de sus cabellos y arrastrarla afuera de la casa, el invitado de la noche se pone de pie y con voz firme ordena que nadie toque a la mujer x

Sus amigos están presentes y un par de ellos murmuran al mirar el presente que aquella la mujer x traía afirmando que sería bueno que el invitado de la noche lo acepte para luego venderlo y darlo a los pobres.

Una sucia comercialización de la generosidad de una sufriente con los sucios pensamientos avaros de otros,  igual a lo que hoy sucede, necesidades canjeadas por milagros con precio

La mujer x tirada en el piso atemorizada, llorando esperando nada más la furia y de repente el invitado se sienta acaricia su cabeza ella sin decir una palabra quiebra la vasija de alta valía posiblemente traída de tierras lejana y el perfume que traía queda sobre los pies polvorientos del invitado especial, no dice nada solo llora y con sus cabellos secaba sus pies.

En la silla del frente el Sr de la casa, murmura en su mente, que clase de profeta es este si lo fuera sabría la reputación e historia de la pecadora que le besa sus pies, el invitado le dice claro que se quién es ella, pero también se quién eres tú, e inicio a narrarle la historia de una deuda saldada en la cual se desnudó lo miserable del juicio del Sr de la casa.

  • Mujer, mujer te diré algo, lo que has hecho será notorio entre los siglos, entré a esta casa y su dueño no lavó mis pies como de costumbre y vos lo haces con tus cabellos y con tu caro perfume.
  • Serás conocida como la mujer que adora con lo que es y con lo que tiene, que decidió romper los esquemas del legalismo para darme un acto de adoración.
  • Señor mío, es que me has perdonado mucho y por eso decidí darte todo lo que tengo.

En conclusión nadie absolutamente nadie tiene el derecho de limitar tu acercamiento a Dios bajo ninguna normativa, vos tenes todos los derechos de estar con Él, hablarle y sentir su amor, la única condición es sentirse muy pecador y pecadora.

Hoy existen muchos que a toda costa desde sus fundamentalismos, dobles morales sesgan la sociedad entre quienes pueden y quienes no ¿quién les dio el monopolio de la salvación y de la gracia de Dios?  ¿Dónde están las cicatrices de su sacrificio en la cruz del Gólgota? 

Dios anhela comunidades de fe iglesias donde se respire su amor inclusivo de perdón y de gracia, lejos de los legalismos, moralismos alejados de la realidad humana donde todos y todas comprendamos que somos un proceso en continuo proceso.

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