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Plantemos Iglesias, ¡que sirvan! / Roy Soto

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JESÚS DIJO: «VAYA Y HAGA DISCÍPULOS A TODAS LAS NACIONES, BAUTIZÁNDOLOS EN EL NOMBRE DEL PADRE, DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO».  Mateo: 28:19

Esta es la Gran Comisión que todas las iglesias defienden. Entramos en Cristo y tenemos la Biblia como nuestro hilo conductor para lo que somos y hacemos como iglesia. Es interesante que, ante esta declaración mesiánica, no se hable de iglesia. Jesús no dijo: «Vaya y hagan iglesias en las naciones», habló de discípulos. Hacer discípulos implica relaciones íntimas, espacios intencionales donde nos reunimos para meditar a través de la Biblia sobre las grandes verdades de transformación. Ante todo esto, surge la gran pregunta: ¿La iglesia que tenemos hoy, esta iglesia institucionalizada, estuvo en la mente de Jesús?

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Si partimos de esa matriz hermenéutica de «eclessia» en Mateo capítulo 5, la asamblea de los de afuera, las comunidades centralizadas, la comunidad de la calle, la comunidad que no se rige a partir de un edificio, sino más bien que era una expresión corporal de hermandad, de koinonia, una verdadera expresión de comunidad y producto de esa interacción y dinámica, el Señor añadía a la iglesia a ese grupo comunitario, los que deberían ser salvos. Hechos 2.

Ante esta realidad, surge la pregunta: ¿La iglesia que tenemos hoy, institucionalizada y centralizada en un templo, es lo que Jesús planeó? Personalmente, creo que no. Y ante esta última declaración, debo admitir que, aunque soy fundador de una organización que goza de institucionalidad e infraestructura, si tuviera la oportunidad de volver a empezar, probablemente no construiría gran parte de lo que hemos construido a nivel de infraestructura.

No podemos dar marcha atrás y tomar una decisión radical de destruir los edificios, pero sí podemos repensar y releer la Escritura, repensar las palabras de Jesús y preguntarle al texto si esa iglesia estructurada bajo un techo y grandes estructuras era lo que Jesús realmente quiso.

Por ninguna manera debe entenderse este artículo como una falta de respeto a la institucionalidad de la iglesia o a las grandes obras arquitectónicas que la iglesia ha edificado en el mundo con tanto esmero. Cabe resaltar que, en su gran mayoría, todas estas edificaciones tienen nobles motivaciones por parte de los líderes que las han fundado. A través de estas edificaciones, se crean programas y formas para que la gente pueda venir y tener un encuentro con Cristo, y para que otros puedan desarrollar su fe en Cristo Jesús.

Sin embargo, las condiciones de la sociedad mundial no son las mismas que hace muchos años, hoy en día, las estadísticas hablan de la cantidad de personas que ya no quieren nada con ese formato de iglesia, esas formas de la iglesia exclusivista, consumista, elitista, deshumanizada y con una cultura que la hace excluyente. Un culto desvinculado de la vida y cotidianidad de las personas.

A pesar de toda esta realidad se han levantado miles de movimientos de plantación de iglesias en el mundo y desde mis consultorías, conferencias y mentorías a algunos plantadores, les hago estos comentarios y pocas son las respuestas.

  • ¿En verdad creen que plantando Iglesias bajo los mismos formatos y estrategias que ya no funcionan las comunidades serán transformadas=regeneradas por el evangelio?
  • ¿Hasta cuándo tomarán el tiempo de leer los efectos verificables de una sal que ya no sala y una iglesia que está desvinculada de su contexto, para determinar qué seguir haciendo lo mismo (plantando iglesias tradicionales) no nos darán los resultados que esta era postmoderna urge?
  • ¿Cómo determinan que lo que esa comunidad o urbe necesitan verdaderamente es un culto más, de los mismos que ya hacen ruido en sus contextos?

Creo respetuosamente qué mucho de la Plantación de Iglesias se ha convertido en una industrialización, deshumanizada y desconectada de las necesidades puntuales de las comunidades donde deciden estar.   Me sorprende que muchas de estas plantaciones se dan en contextos donde ya existen otras Iglesias, ante esto ¿qué pensara un buscador de Dios, cual será mejor opción, todas cantan lo mismo y se parecen, pero todas defienden tener la verdad absoluta acerca de Dios?

En mi país los estándares de maldad, muerte, corrupción, crimen organizado, deterioro social y mucho más se ha acrecentado como nunca antes, muy a pesar de casi 9000 cultos semanales, 36,000 al mes y en promedio 450,000 por año.

Y qué decir de los países centroamericanos que sus índices de cristianismo son altísimos, donde se sitúan las mega- Iglesia, las estadísticas hablan de los flagelos sociales destruyendo la sociedad progresivamente.  Todo lo anterior pasa en frente de nuestros auditorios llenos de gente haciendo cultos.

Las iglesias plantadas no suelen hacer un estudio de las necesidades más apremiantes de su comunidad inmediata o adyacente a sus templos, los procesos de plantación de iglesias en muchas maneras suelen carecer de esto que planteas, pero aún más desafiante es que ni siquiera hay procesos de plantación de nuevas iglesias, por qué nos hemos acomodados a nuestros espacios, pequeños o grandes, se ha extraviado la visión multiplicadora de la gran comisión.

Hoy se busca operar bajo el modelo de franquicias, la llamada cobertura pastoral, apostólica o profética, también hoy se hace en una cobertura de iglesias grandes e influyentes sobre otros.

Como propuesta propongo el emerger con un movimiento de plantaciones de iglesias desde las nuevas generaciones para ser respuesta a las necesidades actuales, siendo movilización de iglesias que buscan volver a las raíces del cristianismo primitivo, enfocadas en la comunidad y la relación personal con Dios y entre los creyentes.

Iglesias que adoptan un enfoque más orgánico y descentralizado, donde se fomenta la participación activa de todos los miembros y se promueve el discipulado y el cuidado mutuo.

Comunidades de fe, simples, sencillas sin tantos despliegues tecnológicos. Expresiones de fe no dependientes o centralizadas en un edificio físico como el lugar principal de reunión, iglesias se reúnan en hogares, espacios comunitarios o al aire libre, enfocada en el estudio de la Biblia, la oración, la adoración, el servicio mutuo, encarnadas en sus contextos generando puntos de encuentro desde la misión para la regeneración de problemáticas.

La comunidad se convierte en el contexto principal para el crecimiento espiritual y la edificación comunitaria.

Iglesias donde la instrucción de la biblia no es exclusividad de uno o una, sino que la propia interpretación bíblica es comunitaria, para poder saborear la riqueza de las cristologías y otras enseñanzas de la gente común de nuestras comunidades.

Y, ante la tentación de hacer plantación de iglesias bajo la lógica de babel, hacer un nombre para ser reconocidos por todos, crear una comunidad de Iglesias hermanas en total horizontalidad y  solidaridad de recursos para los fines exclusivos de plantar más y más comunidades de fe.

Este enfoque de iglesia orgánica busca ser más flexible y adaptable a las necesidades de las personas y las comunidades. No se trata simplemente de abandonar los edificios de la iglesia, sino de reevaluar su papel y repensar la forma en que se lleva a cabo la vida de fe y comunidad.

La idea detrás de este movimiento es recuperar la esencia de lo que Jesús enseñó y vivió con sus discípulos. Él pasó la mayor parte de su tiempo enseñando, discipulando y ministrando a las personas en lugares comunes, como hogares, montañas y orillas de ríos. La iglesia primitiva también se reunía en hogares y lugares públicos para adorar y aprender juntos.

Es importante destacar que no hay un modelo único de iglesia orgánica. Cada comunidad puede adaptar su estructura y prácticas según sus necesidades y contextos culturales. Lo que une a estas iglesias es su enfoque en las relaciones auténticas, la participación activa de todos los miembros y un mayor énfasis en el discipulado y el servicio comunitario.

 En resumen, el movimiento de iglesias orgánicas busca cuestionar el enfoque tradicional de la iglesia institucionalizada y explorar formas más flexibles y centradas en la comunidad de vivir la fe cristiana. Aunque no pretende descartar por completo los edificios de la iglesia, busca reevaluar su papel y fomentar una experiencia de iglesia más relacional y participativa.

Si quieres ser parte de este emergente movimiento y te comprometes en ser el cambio como a reproducirlo, contáctame, rsoto@shalomcr.com

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