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DUELO Y FAMILIAS

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por Bienvenida González,Ma.

Cuando un miembro de la familia muere; la familia, muere también. El impacto de
lo acontecido le mueve el piso a la familia y a la vez irrumpe en la cotidianidad con la
consiguiente paralización real de cualquier actividad que involucre un compromiso.
Las manifestaciones del duelo en las familias son inevitables y conllevan un proceso
de vida que es aceptado y entendido en parte por el entorno social y relacional ,
y ,no tan entendido y aceptado por quienes piensan que la muerte es algo natural y
que por tal explicación la vida ha de continuar de manera habitual.

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La muerte aun teniendo grados distintos de aceptación en quienes sobreviven a la
perdida de un ser amado; mas sin embargo, genera sentimientos de negación,
tristeza profunda y un dolor inmenso por la separación que ha generado .
La literatura es extensa en cuanto al tema del duelo y su manejo y los consabidos
instructivos ofrecidos para facilitar a los miembros de las familias pautas que les
sirvan de apoyo emocional, espiritual y de asistencia personalizada y puntual en
cuanto a como abordar las perdidas y lo que implica el transito por esa vía dolorosa
de las mismas. Nuestro interés es, destacar algunos elementos que de alguna
manera gravitan en esta experiencia y cuyos resultados no resultan de por si
beneficiosos.

En este sentido comparto una descripción puntual que nos plantea, Pablo Martínez
Vila: “El duelo duele y no hay formulas mágicas para evitarlo”. Nos llama la atención
en este punto especifico la expresión abierta y expresa de quienes cuestionan
desde lo interno y externo de la familia la libertad de la expresión del dolor de
miembros de una familia en sufrimiento. ¡Extrañados de como han respondido los
dolientes!
Otro elemento a considerar es el siguiente y no menos importante , el espacio
sagrado de cada familia que ha perdido a uno de sus miembros. Quizás usted es de
los que piensa que se debe acompañar a los dolientes , ¡Este es un gran deseo de
buena voluntad! ; pero es un deseo, que amerita ser ponderado para que su
aplicación logre los objetivos deseados.

Ilustramos con esta descripción: una persona fallecida en un lecho terminal, cuya
familia ha invertido tiempo, dinámicas propias de las visitas a los médicos, noches
enteras sin dormir, turnos entre un familiar y otro y mas aun las expectativas de
como sera el desenlace final , con un costo emocional y espiritual , luego del funeral
y el sepelio; mínimo tales familias han de requerir un espacio de privacidad y
reposición de fuerzas físicas que les permita entrar en las diferentes etapas del
duelo.

Introduzco con un fin oportuno al duelo en las familias y su entorno social y
relacional, la connotación en la vida de los dolientes de la construcción en cuanto a
sus relaciones protocolares distintas a sus relaciones significativas.

Si bien suelen ser bien recibidas las condolencias de personas conocidas y
circunstanciales puesto que son manifestaciones solidarias y de identificación con la
perdida tenida, el acompañamiento cercano de personas con una relación
significativa con quien ha fallecido y con su familia,cobra el mayor de los sentidos.
Se espera que las actitudes ,conductas y apreciaciones frente a las familias en duelo,
sean de un entendimiento paciente y considerado, pues aun en el dolor profundo
frente a la perdida de un ser amado, el amor tiene cabida y la valía y la conducta de
quien ya no esta continúan en el corazón destrozado y en las memorias del alma.

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