Inicio EvidenCristianas TRILLANDO LA VIDA/ EL SUICIDIO: VARIAS EXPLICACIONES

TRILLANDO LA VIDA/ EL SUICIDIO: VARIAS EXPLICACIONES

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Bienvenida González

Que no logran dar con una respuesta que lleve alivio al corazón partido de las familias, y a los ecos en la sociedad.! Cual será el precio de saber a profundidad la verdad que se esconde detrás del suicidio!

A simple opinión pareciera ser la última opción de resolver problemas. Dar por terminada una vida agobiada. Dejar alguna lección a la familia. Una acción de lealtad frente a acuerdos firmados de manera explícita. Una opción a elegir como patrón repetitivo de la familia. Un impulso descontrolado como respuesta a un desorden de base emocional.

La imposibilidad de saber a ciencia cierta el o los motivos de la autodestrucción, es lo que genera entre otros puntos, el mayor impacto emocional de quienes sobreviven a esta experiencia. Una de las primeras acciones de las personas que descubren el hecho, es revisar si la persona dejo alguna nota escrita de las razones que le indujeron a tal acción.

Recientemente en el país, una joven vía internet, dejo una nota jocosa a su padre luego de pedirle perdón. La frase de solicitud de perdón es clásica en las notas dejadas a los familiares. Pero estas notas no son suficientes para acallar el dolor y las secuelas dejadas en la familia.

Nos atrevemos a pensar que la explicación a una acción suicida queda inconclusa. Son varias las hipótesis argumentativas del hecho. No faltan los señalados como culpables: un marido que abandonó, una mujer que fue infiel, un padre que amenazó, una persona que propicio el arma de fuego.

El suicidio “termina” con la vida de una persona; pero sobrevive en la conciencia emocional de su red familiar. Frente a las memorias de una persona, la madre, padre, tío, hermano que se suicidó queda en primera línea como un recuerdo con ribetes de trauma. Es uno de los secretos “bien guardado” en algunas familias. Secreto que es desvelado cuando el suicidio

se torna en un tema de familia, que marca a una generación tras otra al ser considerado como una opción autodestructiva que “resuelve”

Visto desde cualquier ángulo, el suicidio y sus consecuencias son devastadores. El poder del mismo se expande de varias maneras, dejando tras sí una realidad oscura. Hacia adentro de la familia, la culpa invade y conduce a la misma a una elaboración de duelo forzada donde se mezclan el dolor de la perdida y las interrogantes interminables, sin respuestas. ¿En qué fallamos? ¿Qué pudimos haber hecho? ¿Cómo recomponer las imágenes del hallazgo si la ejecución fue en casa?

Escuche a una madre decir: “no puedo borrar de mi mente la imagen de mi hijo colgado en su habitación”

Hacia afuera, la vergüenza social se hace cargo. ¿Cómo afrontar la avalancha focalizada de los espectadores y los constantes abordajes de la gente que quiere saber el último detalle? Sin lugar a dudas, la familia carga con el dolor de la perdida y con la vergüenza social, y qué decir de quien comete el suicidio.

T. MITCHEL ANTHONY en su libro: Suicidio: Cómo saber cuándo su adolescente está en peligro. Realiza un abordaje interesante, el cual quiero compartir con usted. El plantea que el suicidio no es el problema, más bien es un síntoma. “Mientras que el suicidio es un síntoma, las cuestiones detrás de este siempre son de actualidad: la autoestima, la fe, el significado de la vida, el propósito y la habilidad para soportar las dificultades y las desilusiones”.

Nos plantea en su brillante exposición que: “Parte de la respuesta al problema se debe encontrar en una estructura sólida de valores: la fe en Dios y en uno mismo”

Nos reseña que, si la persona tiene bases espirituales, emocionales y psicológicas, estará mejor equipada para hacer frente y sobrevivir a la adversidad y a las luchas propias de la vida.

Sigamos analizando el tema del suicidio…