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VÓMITO DE BALLENA

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Jenny Matos

Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra. Jonás 2:10.

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Un pescador en Estados Unidos fue tragado por una ballena y lanzando al agua unos segundos más tarde, mientras buceaba en busca de langostas. Nos referimos a Michael Packard, quien dice que estaba buceando cuando acabó dentro de la boca del gigante marino por entre 30 y 40 segundos en las costas de Provincetown, en Massachusetts. Aunque no es algo común no es el primer caso.

Jonás fue el vómito de un pez producto de un proceso que le vino por escapar de la presencia de Dios. Es increíble que fue dejado justo en la playa del ministerio. Lo interesante aquí, es que de todas las cosas pestilentes que podemos encontrar en la vida es el vómito de un algún animal. Tendemos a vomitar cuando vemos vómito, las arcadas vomitadas se intensifican de manera involuntaria, y es que, este desecho es más nauseabundo que la misma materia fecal. Hablamos de una comida que no se digirió bien, mezclada con los fluidos de quien lo tragó, solo chupó como un caramelo de un procesos que no concluyó totalmente.

Sin embargo, el vómito de la ballena de la especie cachalote, más conocido como “ámbar gris” es sumamente valorado. Esta secreción del animal marino se ha convertido en origen de ingresos millonarios. Cuesta creerlo, pero esta fuente de líquidos intestinales es utilizada como ingrediente en perfumes y cosméticos de alta calidad.

Que nota tan curiosa la citada más arriba y es que, algo que huele tan mal puede simplemente ser materia prima para la industria de la perfumería y la cosmética. El regurgitar de ballena es una rara sustancia que parece basura flotante, pero puede costar hasta 71.000 dólares el kilo. Llevando esto al plano espiritual me hace pensar, que si un proceso te desembucha productor de tus oraciones, estás listo para dar el olor a salvación que una nación perdida como Nínive pueda olfatear lo nuevo que Dios ha hecho en ti.

¡Ser el escupitajo de Dios por la tibieza es terrible, ser desechados por el procesos de Dios es maravilloso! Ya que la oración es lo que hace que el pez te suelte en tu debida asignación.

Jenny Matos.

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