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INSISTENCIA DE DIOS POR TU LLAMADO

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Jenny Matos

Alguien muy cercano me decía apesadumbrado: ¿Por qué insiste tanto Dios conmigo? ¿Por qué me demanda? Entonces, en la madrugada en mi sinergia en oración le dije al Señor: Él te ha dado más de cuarenta años en el ministerio, ya déjalo descansar. Y me llevó el Señor al libro de Jonás para enseñarme algo que me era oculto hasta este momento.

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Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová. Jonás 1:3.

Jonás rechazaba a Nínive porque era una ciudad marcada por ser rapiña y pillaje; su crueldad manifestada en miles de muertos; su fornicación y superchería la definían. Su maldad era fiera en gran manera y para ponerle la tapa al pomo era enemiga de Israel. En su humanidad Jonás poseía sus justas razones. Pero el llamado nunca será un asunto de lógica o razón, todo lo contrario, es algo que a veces es totalmente contradictorio al pensamiento humano. Dios no lleva a un Jonás solo para salvar a Nínive, el busca sanar el corazón herido de un profeta de Dios, que pese a una notable rebeldía Dios no es de los que tienen vasos desechables, Dios vuelve a usarte pese a tu partida a Tarsis.

¿Cuántas veces en la vida al igual que Jonas pagamos un pasaje para huir de Su presencia, pero no queremos pagar un precio para ir donde Dios quiere enviarnos?

Nos fascina llamarle a Jonás desobediente por ir a Tarsis, a Pedro cobarde por flaquear en las aguas, a Moisés iracundo por golpear la roca dos veces. ¿Y nosotros que somos hoy día? Hoy le hablo a un profeta que el Señor insta ir a una gran ciudad, a otro que camine por el agua que se volverá calles duras al poner el pie y a Moises para que controle su mano al golpear la roca. Si Dios te llama, si Dios insiste es porque no ha terminado contigo. Dios quiere más que sanar a una gran ciudad procura sanarte a ti vistiéndote nueva vez de doctor. Porque en el llamado hay dolores profundos, pero por sus llagas, trabajando en su obra seremos sanados también. Si te hirió la forma de ser Nínive, el llamado mismos proclamando la misericordia de Dios encontraras tu propio hospital.

¡En Tarsis te mueres, en Nínive tu resucitas para que Dios trate con tu amargura!

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