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EL MERCADO DEL AMOR

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Por Jenny Matos/

Entonces dijo Labán a Jacob: ¿Por ser tú mi hermano, me servirás de balde? Dime cuál será tu salario. Génesis 29:15.

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El corazón de Lea estaba atrapado en medio de una mala negociación amorosa; no es un secreto para nadie que otrora los padres o tutores decidían el destino amoroso de sus hijos, siendo las menos aventajadas las mujeres. Sin importar sus sentimientos eran las mozas entregadas, pero no menos cierto es que, esto era aceptado como normal y muchas damiselas de las distintas épocas de la historia festejaban el hecho de tener un marido aunque sus vidas fueran condenadas a una rutina despiadada.

Lea por ejemplo fue malquerida, menospreciada y entregada engañosamente. ¡Que boda más patética! Era la manzana de la discordia, lo que impidió que Jacob consumara el amor que guardó para la mujer de su vida en el tiempo oportuno. Labán ignora el amor de la pareja y procura lucrarse. Todos aquellos parientes que buscan beneficiarse de “un matrimonio” cargan los rasgos amañados de Labán. Estos individuos piensan en “qué le van a hacer o que le van a dar” o “qué ventajas van a sacar”. Son personas que juegan con los sentimientos de las relaciones de pareja, están en el medio como buscones por interés manipulándolo todo y su ambición es por encima de su pariente, del matrimonio y la razón. En el laboratorio del amor, Labán es el médico loco que hace experimentos que producen mutaciones en las relaciones amorosas, que comercializa el amor de quienes debió proteger y no vender por centavos.

Labán ve en Jacob a Dios de su lado. Todo lo que Jacob toca se vuelve oro, todo se multiplica. La única manera de atarlo a él, eran sus hijas. Labán era aprovechado, astuto y timador. Los parientes que no piensan en los sentimientos y la felicidad de sus familiares, sino ¿En qué me puedo beneficiar de esta relación? Son labanes.

Y Labán respondió: Mejor es que te la dé a ti, y no que la dé a otro hombre; quédate conmigo. 20 Así sirvió Jacob por Raquel siete años; y le parecieron como pocos días, porque la amaba. Génesis 29:19-20.

¡Quédate conmigo! Caray, Labán se le pegó como chicle a Jacob y es que algunos ven en otros comodidad, pero no le aprecian. Uno no debe restarse vida para que a otro le sobre bienestar, por eso de Labán se huye con la familia que se procrea a cualquier lugar más seguro.
Hace veinte o treinta años atrás, aún existía la práctica de que los padres eligieran con quien casarte, hoy eres libre de todo eso. Mujer soltera, puedes elegir a la manera de Dios, procura estar enamorada.

No le permitas a nadie por el solo hecho de llevar tu sangre arruinar tu futuro amoroso. Padres, hermanos, cuñados, sobrinos, primos, suegros o los que sean. Hombre o mujer soltera puedes elegir a la manera de Dios y no entrar en el juego del mercado del amor. Ten pendiente que Labán le llamó hermano a Jacob, ¡vaya hermano que resultó! Como pariente o familia no podemos mercantilizar el amor, el mismo Dios, después de lo del Huerto del Edén no lo vemos haciéndole más mujeres a nadie más. “No nos metamos entre marido y mujer”, porque el matrimonio no es un mercado para despacharle al gusto de todos, sino para la felicidad de dos.

Sacar ventaja por ser pariente es maquiavélico ante Dios y demoníaco traer rivalidad y cizañas en un matrimonio. Y quizás por todo esto luego se escribió:
No te casaras con la hermana de tu esposa, ni tendrás relaciones sexuales con ella mientras tu esposa viva, para no crear rivalidad entre ellas. Levíticos 18:18.

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