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La Violencia Intrafamiliar a la Luz de la Biblia

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Silverio Manuel Bello Valenzuela

Introducción

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La violencia intrafamiliar ha alcanzados niveles asombrosos en nuestra sociedad post moderna. En la prensa escrita, radial, televisada y por las redes sociales el tema de la violencia en los núcleos familiares, tienen un sitial de referencias espeluznante. Varias instituciones internacionales a la violencia intrafamiliar le han dado el calificativo de “Pandemia social”; y sí, que lo está siendo, porque a nivel mundial está causando estragos indecibles en las últimas décadas.

Con tan sólo oír mencionar la “frase violencia intrafamiliar” sentimos en nuestros corazones latinos acelerados y punzadas agudas, por las extrañas sensaciones que cruzan por nuestras mentes cada vez que vemos las imágenes horripilantes de escenas tétricas que a cada momento se pasan y se publican, tanto por televisión, como por los periódicos y por las distintas plataformas virtuales.

¿Qué se conoce como violencia intrafamiliar?

“La violencia intrafamiliar recibe varios nombres: Violencia de género (en el caso del maltrato a la mujer o al hombre), violencia familiar, maltrato familiar, entre otros. Este mal social ha aumentado tanto a nivel mundial, que casi en todas las naciones organizadas del globo terráqueo sus legisladores han tenido que crear leyes que condenen rigurosamente su práctica”.1.

Casi todas las definiciones que los códigos de leyes de los diferentes países dan sobre este extraño fenómeno, coinciden en sus significados sobre lo que es la violencia intrafamiliar. El Artículo 2 de la Ley de Protección Frente a la Violencia Familiar del Perú, define esta violencia la violencia intrafamiliar como: “Cualquier acción u omisión que cause daño físico o psicológico, maltrato sin lesión, inclusive la amenaza o coacción graves y/o reiteradas, así como la violencia sexual, que se produzcan entre cónyuges, ex cónyuges, convivientes, ex convivientes, ascendientes, descendientes, parientes colaterales hasta el cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad, quienes habitan en el mismo hogar, siempre que no medien relaciones contractuales laborales y quienes hayan procreado hijos en común, independientemente que convivan o no, al momento de producirse la violencia. 2

Hay tres elementos que identifican bien lo que es y lo que lace la violencia intrafamiliar:

Número uno: Se habla de situaciones difíciles y complejas que se dan en muchos núcleos de familias disfuncionales, en donde la discordia, las discusiones acaloradas, el irrespeto, la incomprensión, la incompatibilidad, la falta de comunicación, el maltrato y la violencia de todo tipo, está a la luz de día en esos medios.

Número dos: La violencia intrafamiliar es la originaria directa de los tantos divorcios dentro las parejas casadas que a diario se producen en todo el globo terráqueo.

Número tres: La violencia intrafamiliar es la causante principal de todos los feminicidios, “masculinicidios”, patricidios, filicidios, fratricidios y homicidios, que tan lamentable y dolorosamente enlutan por doquier a tantos hogares en nuestra sociedad.

Los psicólogos y los especialistas en terapeutas familiares han clasificado la violencia intrafamiliar en varios niveles. Este grave mal contra el grupo más pequeña de la sociedad, que se llama la familia, ha estado afectando, hasta a muchas familias cristiana, y lo peor es, que, hasta algunos núcleos de familias ministeriales, también han estado siendo afectados por este terrible flagelo y desasosiego social.

Nos proponemos presentar un breve enfoque sobre la magnitud del problema de la violencia dentro de muchos núcleos familiares, y al mismo tiempo, ofrecer un pliego de consejos bíblicos y orientaciones que sirven como antídoto para aminorar este mal social, es nuestro propósito central en este tema.

En el libro “Ética Pastoral para el Ministro de Hoy”, producido por quien le escribe, del capítulo III, titulado: “Ética dentro del núcleo familiar del ministro, colocamos aquí, las siguientes informaciones sobre:

Hablemos de La violencia intrafamiliar en América Latina y en Estados Unidos según la OMS.

“En el caso de la violencia familiar, tanto en Los Estados Unidos como en América Latina, La Organización Mundial de la Salud (OMS) denuncia que “entre el 10 y el 50 por ciento de las mujeres han sufrido abusos por una pareja en algún momento de su vida, y que el 12 y el 25 por ciento fueron forzadas a mantener relaciones sexuales. El Departamento de Justicia de los Estados Unidos asegura que el 92 por ciento de los casos de violencia familiar son de agresión de un hombre a una mujer, y el 75 por ciento de las consultas a servicios de urgencia de mujeres golpeadas, surgen a raíz de la separación conyugal. “Las compañías pierden entre 3 y 5 billones anualmente debido a las ausencias de sus empleados, menos productividad, costos de salud y otros gastos que tienen que ver con los trabajadores víctimas de abusos. Se estima que la violencia doméstica cuesta alrededor de 67 billones anualmente en EEUU. (“Domestic Violence Statistics, Crime Statistics, Workplace Violence Statistics”, American Institute on Domestic Violence). Entre 1983 y 1991 la cifra aumentó un 117 por ciento. El 50 por ciento de las mujeres y niños que viven en la calle es debido a una situación de violencia; cada 15 segundos ocurre en el mundo un episodio de violencia doméstica y seis de cada diez parejas viven algún momento de violencia en su vida. 3

En América Latina, la violencia intrafamiliar, como monstruo del espanto, está destruyendo la estabilidad, la paz, la tranquilidad, la armonía, la felicidad y el sosiego en ese “núcleo más pequeño de la sociedad” que se llama familia. Es un problema que está afectando a todos los niveles y estratos de la sociedad en todas sus áreas. Este mal social ha estado tocando, y sigue tocando, las puertas de muchos hogares de miembros de nuestras iglesias cristinas; pero, no se crea, este monstruo es tan intruso que hasta ha encontrado la forma de cómo penetrar a algunos núcleos de familias de ministros cristianos, y destruirlos.

Los niveles de violencia contra la mujer en América latina y el Caribe.

En el caso de la violencia contra la mujer en América Latina, la Revista Fal.com, nos ofrece

los siguientes datos: “La violencia contra las mujeres es una pandemia mundial, y América Latina y el Caribe es la región más violenta para ellas. Esto, en gran medida, se atribuye a que la cultura patriarcal tan arraigada rige prácticamente todas las costumbres y prácticas de la vida diaria, las cuales han relegado y limitado los derechos y libertades de las mujeres. Esta cultura naturaliza la violencia contra la mujer, produce estereotipos, perpetua y reproduce la discriminación. En Latinoamérica, son las que más sufren los efectos de los bajos niveles de ingreso y la desigualdad. A nivel mundial, la violencia de género ha sido reconocida como una violación a los derechos humanos, además de que tiene importantes implicaciones para la seguridad, la construcción de la cohesión social y el sano desarrollo personal de las mujeres y las niñas de una sociedad. Aunado a dichos costos sociales, también conlleva altos costos en la salud pública, la economía y la justicia que, de no ser atendida y erradicada, acarrea consecuencias duraderas, como la caída en la productividad y el crecimiento económico de los países” 4

La clasificación más común violencia intrafamiliar.

Los expertos en terapia familiar dividen la violencia intrafamiliar en cinco tipos: “Violencia física, violencia verbal, violencia psicológica, violencia sexual y violencia económica”. Por otro lado, en una definición más ampliada, la Doctora Ximena Santa Cruz Bolívar, Psicóloga y profesora de la Universidad de Chile, quien, además, es miembro del Instituto de la Mujer, Santiago, Chile, al igual que otras personalidades expertas en la materia, nos ofrece una clasificación bastante amplia y clara sobre los tipos de violencia intrafamiliar, observemos:

Observemos: (a) “Maltrato infantil: Como su nombre lo indica, es el tipo de violencia que

se practica en contra de niños y niñas. Estos se clasifican en: Formas activas: abuso físico, abuso emocional, abuso sexual. Formas pasivas: Abandono físico, abandono emocional. Otro tipo de violencia: niños testigos de violencias. (b) Maltrato hacia la mujer: Formas activas: Abuso físico, abuso emocional, abuso sexual, abuso económico. Formas pasivas: Silencio, falta de comunicación, trato indiferente. Otras formas de abuso: abuso económico. (c) Violencia cruzada: Formas activas: abuso físico, abuso emocional, abuso sexual. (d) Maltrato al hombre: Abuso físico, emocional, abuso sexual y económico. (e) Maltrato al anciano: Formas activas: maltrato físico, maltrato emocional, abuso financiero. Formas pasivas: abandono físico, abandono emocional”. 5

La Violencia intrafamiliar en la Biblia.

La violencia intrafamiliar aparentemente es tan vieja como lo es la humanidad. Increíblemente, tuvo su origen en el huerto del Edén. La conducta violenta dentro de los seres humanos viene como resultado del pecado, y de la desobediencia del hombre y de la mujer delante de su Creador, desde el principio de la creación. Sorprende saber que la violencia intrafamiliar inició en el mismo núcleo de la primera familia que Dios creó en el Huerto del Edén. Génesis 4:8 nos dice de Caín, el primer hijo de Adán y Eva después de ser expulsados del Edén, que mató a su hermano Abel. La envidia y el celo religioso llevaron a Caín a dejar que a su corazón fuera invadido por el enojo, el celo y el rencor, a tal extremo que con mentira y engaño invitó a su hermano Abel a salir al campo con él, y allí ejerció la violencia contra hermano menor, haciendo uso de su fuerza bruta. Fue así que Caín mató salvajemente a su propio hermano. A este tipo de violencia se lo llama fratricidio”.

Fue profetizada por Cristo.

Desde el punto de vista de la escatología bíblica, este mal social forma parte de las señales de la pronta venida de Cristo por su iglesia, y del fin del siglo. Cuando nuestro Señor Jesucristo profetizó sobre las señales del fin antes de la segunda fase de su venida, para levantar a su iglesia, Él se refirió directamente a la violencia intrafamiliar que azotaría al mundo, como una de las señales de su pronta venida a la tierra. En Marcos 13:12, Cristo profetizó este mal social, cuando dijo: “Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los matarán.”

Fue profetizada también, por el apóstol Pablo.

El apóstol Pablo profetizó sobre este fenómeno social que estaría afectando internamente los núcleos familiares en todos los niveles como parte de la descomposición inmoral y de los antivalores éticos, morales, sociales y espirituales que caracterizaría estos “días malos y peligrosos”. El apóstol le escribió al joven Timoteo como sigue: “También debes saber esto: Que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres… soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres (2Tim. 3:2 RV60). La violencia intrafamiliar no solamente se da de hijos hacia padres o viceversa, sino donde existe envuelve a casi los todos miembros que componen el círculo familiar.

De modo que la frase “pandemia social”, acuñada a la violencia intrafamiliar, está muy bien apuntalada, porque en verdad, es un problema mundial, y grave. Este horripilante mal social, que hoy más que nunca, trastorna la paz y la tranquilidad de los humanos en todo el globo terráqueo, viene como resultado del pecado y de la desobediencia del hombre a Dios como su creador divino.

En muchos núcleos de familias de nuestros días se encuentran innumerables hijos e hijas que, aunque no toman tal vez un objeto físico para golpear a sus padres, sin embargo, son crueles y rebeldes y violentos con ellos. Existen innumerables cantidades de hijos e hijas que desobedecen, maltratan, insultan, humillan, ultrajan y abandonan a sus progenitores. A diario escuchamos noticias alarmantes por doquier, de hijos que matan a sus padres por cualquier cosa; pero también, a cada instante oímos noticias de malos padres y de malas madres, que sin piedad matan a sus hijos. La violencia intrafamiliar, el feminicidio y el fratricidio están a la luz del día; todo, como producto del pecado y de la furia del Diablo contra “el núcleo más pequeño de la sociedad”, que se llama la familia.

La violencia intrafamiliar causa indecible estragos en toda la sociedad.

La violencia intrafamiliar es la principal causante de que cientos de miles de niños, jóvenes y adolescentes estén prostituidos en el sexo, las drogas y en otros vicios. La mayoría de los que delinquen en las calles, violan, atracan, roban y matan vienen de hogares de familias disfunciones en donde la responsabilidad, el buen cuidado y el buen ejemplo de los cabezas de núcleos han brillado por su ausencia.

Antídotos que pueden aminorar y hasta eliminar la violencia intrafamiliar

Para parejas no creyentes. Un hombre y una mujer antes de entrar en la unión matrimonial, aunque no sea creyentes en Cristo, deben recibir consejería prematrimonial con algún con algún (a) terapeuta familiar o psicólogo (a). Pero además, en el devenir del tiempo si alguna desavenencia o conflicto surgiera que pudieran poner en peligro la unidad y la armonía de la pareja o de los hijos si ya los hubieran, se debe buscar ayuda profesional antes que sea tarde. El problema se agudiza más cuando la pareja sabe que tiene que buscar ayuda, y no la busca.

Para parejas creyentes. Las parejas de novios creyentes, del mismo modo, antes de contraer nupcias, deben recibir consejería prematrimonial. El Reglamento Local de las Asambleas de Dios de Rep. Dom., tiene un acápite que dice, que ningún ministro nuestro deberá realizar una ceremonia a parejas que no hayan recibido antes el curso de consejería matrimonial. Esto ayuda bastante. Las parejas cristianas casadas que en determinado momento pudieran estar enfrentando crisis que pueden poner en peligro la unión matrimonial deben buscar ayuda pastoral o profesional.

Recursos espirituales que puede evitar los conflictos en los núcleos familiares.

Obediencia y fidelidad a la Palabra de Dios en todo lo que se refiere a las recomendaciones y consejos que ayudan a establecer y a fortalecer las buenas relaciones interpersonales en el núcleo familiar. A la iglesia de Éfeso y a todos los creyentes de todas las épocas del mundo (colocaremos los personajes en orden jerárquico), Pablo les escribe a:

LOS ESPOSOS: (a) Efesios 5:25: “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, …”. (b) 5:28: “Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama”. (c) 5:28: 5:33: “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido”. (VRV1960)

LAS ESPOSAS: Efesios 5:22-24:Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo”. (Ef. 5:22-24 (RV60).

LOS PADRES: Efesios 6:4: Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor”. (RV60)

LOS HIJOS:Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa” …;

Estos consejos paulinos para cada uno de los que representantes de los grupos que integran el núcleo familiar son tan claros que no necesitan explicación, sólo aplicación.

La devoción familiar.

La devoción familiar es el recurso espiritual por excelencia capaz de destruir cualquier conflicto, desavenencia o disfunción en seno de una familia cristiana. En las Sagradas Escrituras encontramos que la vida de devoción familiar siempre fue, es y será la mejor herramienta para trabajar cualquier diferencia en las relaciones interpersonales de familia. Uno de los tantos casos que podríamos usar como ejemplo es la formación cristiana que recibió en su hogar, desde su niñez, el joven Timoteo a través de su madre Eunice y de su abuela Loida, quienes sacrificaron de su preciado tiempo para darle desde su temprana la formación cristiana de calidad que él necesitaba, y así, sentar la base sólida y firme, que lo irían a ayudar a resistir los antivalores del medio ambiente que lo rodeaba en el entorno social de sus días. Estando Pablo preso en la cárcel de Roma, le escribe joven Timoteo: “…deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también”. (2Tim. 1:4 (VRV60 )

En medio de la descomposición moral y social que nos rodea, los cabezas de familias cristianas no debemos descuidarnos en formar un hábito de devoción familiar de alta calidad en nuestros hogares. Es el para protector, tanto para las parejas matrimoniales casadas, como para los demás miembros de la familia. Nuevamente traemos a colación la incidencia que tuvo en la formación de la vida de Timoteo la instrucción bíblica familiar. En 2 Timoteo 3:14-17, Pablo le dice nuevamente: “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra”. Es muy difícil que una familia cristiana, que haya creado el hábito de la devoción con Dios como grupo, no haya resistido firme los vientos huracanado que en ocasiones surgen, queriendo destruir en ese pequeño grupo social, la paz, la armonía y la felicidad.

La mejor valla de seguridad tras la que la familia puede protegerse, es la vida de devoción familiar. Dijo el escritor y predicador Tony Hancock, lo siguiente: “El altar familiar refleja el

compromiso familiar con el Señor” . 6 Nos identificamos con esta declaración del predicador Hancock, por la gran verdad que encierra: Los cabezas de familia que no se ocupan de celebrar la devoción familiar, muestran un bajo nivel de interés por el bienestar espiritual de su familia.

En ese mismo orden, el escritor Rex Hackson, en su libro: Matrimonio y Hogar, nos dice: “El hombre debería tomar el papel de sacerdote de su familia. Establecer el culto familiar es todavía la responsabilidad del padre. Cuando los padres e hijos leen la Biblia y oran juntos regularmente, crecen en el Señor, en el conocimiento y en el amor mutuo. Este tiempo, al cual muchos llaman altar familiar o culto familiar, es una parte importante en el crecimiento del niño”. 7 .

(e) La bendición de la devoción con Dios, no solamente llega a los hijos, sino que también alcanza al esposo y a la esposa y a los hermanos y hermanas. La devoción con Dios en familia afecta positivamente a todos los integrantes del grupo.

Está comprobado que la devoción familiar contribuye a la paz y la armonía en la familia y abajar casi a cero el índice de divorcio. El Dr. Houwse Kervin, en su libro, “Guía para la Familia, nos dice que el Dr. Sorokim Pitirrin, de la Universidad de Harvard en una encuesta que éste realizó sobre las causas de divorcio en los Estados Unidos, ésta reveló que, “Donde se celebra la práctica familiar de estudio bíblico y oración, hay un solo divorcio por cada 1015 matrimonio. 8

La familia cristiana de hoy debe buscar los recursos espirituales que Dios pone a disposición de los creyentes para poder resistir en los días malos. En Ef. 6:10-18, el apóstol Pablo nos da a conocer dónde está el arsenal divino para armarnos bien para resistir los fieros ataques de Satanás y salir victoriosos. Por favor leámoslos, están en Efesios 6: 10-18. Este pasaje es un manual estratégico para el manejo de las herramientas espiritual.

Los cabezas de familias cristianas deben procurar que el fruto del Espíritu opere en el interior de las vidas cada miembro del su núcleo. El poder del Espíritu Santo, específicamente con las nueve virtudes de su fruto es el recurso divino por excelencia, que nos ayudan de manera sobrenatural a superar cualquier debilidad, sea de nuestra mente, de nuestra voluntad o de nuestras emociones. Y de igual manera nos ayuda a limar cualquier aspereza o debilidad de nuestro carácter que procuren dañar nuestras buenas relaciones interpersonales de familia. Así lo declaró el apóstol Pablo, en Romanos 8:26: “Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad”

En los núcleos familiares en donde el fruto del Espíritu abunda, sus relaciones interpersonales de familia, serán siempre buenas. Las buenas relaciones familiares hablan muy bien de nuestra buena relación con Dios. El misionero y escritor Melvin Hadge nos escribe al respecto: “No hay prueba más severa de nuestra forma de vida cristiana que la forma correcta en que bregamos con circunstancias que nos rodean en el hogar. Para juzgar el carácter cristiano de un hombre, ¡Es muchísimo más importante cómo reacciona en su hogar que cómo predica en el púlpito! 9 Es muy muy cierto que Hadges se refería a los hogares de los ministros, sin embargo, su observación es válida para todos los hogares de familias cristianas.

Con la ayuda del Señor, podemos lograr tener familias sanas y saludables. Gracias a Dios por las tantísimas que hay, que pueden servir de ejemplo de otros. Pero, además, con la ayuda de Dios, aquellas que no marchas del todo bien pueden cambiar favorablemente sus estatus.

Conclusión

En el desarrollo de nuestro tema sobre la violencia intrafamiliar hemos podido ver cómo este fenómeno social ha venido poniendo en peligro y destruyendo la paz, la felicidad y la concordia en la mayoría de ese pequeño grupo social llamado familia. Hemos dado a conocer varios de los mejores antídotos, tanto divinos como humanos, que pueden ayudar a combatirlo y a eliminarlo; con la ayuda de Dios interés y esfuerzo humano, muchos núcleos familiares pueden ser sanados y liberados de tan terrible mal que los aqueja. Si seguimos las directrices y apliquemos los consejos vamos ver muchas familias restauradas con la ayuda de Dios.

Bibliografía

Bello, Valenzuela, Silverio Manuel, Ética Pastoral para el Ministro de Hoy: Editorial Publicaciones

Libertad, pág.46.

http://www.congreso.gob.pe/I_organos/mujeres_parlamentarias2009/imagenes/Ley_27306.pdf. Acceso

del 7 de octubre del 2013

www.interrelaciones.com/MUJERES/violenciadomestica. Accesodel 11 de octubre del 2013.

https://revistafal.com/la-violencia-contra-las-mujeres-en-latinoamerica/. Acceso 2012

Xiomara Santa Cruz Bolivar: Tipos de violencia intrafamiliar:

wwwgoogle.com/xiomarasantacruz/clasificion/violenciaintrafamiliar/institutodelamujer/Santiago/chile .

Mayo2011.

Tony, Hancock Tony: http://www.sigueme.net/sermones/296-el-altar-familiar. Acceso, 18 de nov

Rex, Hackson, Matrimonio y Hogar: Editorial Vida, página 96-

Kervin, Dr. Houwse, Guía para la Familia: Editorial Asociación Publicadora Internación, Sto. Dgo.

Melvin Hadges, El Espíritu Santo y el Evangelismo Universal, Editorial Vida, pág.37

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