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TERCERA EDAD / Cristina Quintana

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“Aún en la vejez fructificarán; Estarán vigorosos y verdes. Salmos 92:14

En el mes de octubre se recuerda a las personas de la Tercera Edad, los Ancianos.

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Hombres y mujeres que han llegado a edades de 65 a más de 100 años.

Hombres y mujeres que han luchado por la vida, se han sacrificado para criar sus hijos/as, y darles una buena educación.

Muchos de ellos nunca pasaron por el aula de una escuela, pero le dieron a sus hijos lo mejor de sus experiencias de vida:Amar a Dios sobre todas las cosas”. Amar a sus hermanos, tías, vecinos, abuelos y amigos de la familia. Respetar, amar y cuidar a los ancianos y a las personas mayores.

Los llevaban a la Iglesia y les decían cómo comportar en ella. También les enseñaron el valor, la honestidad, la cortesía y el respeto

Hoy los de la Tercera edad, por no decirles “ancianos”, los maltratan, se burlan de ellos, y les dicen “viejos verdes”. Los tratan como un artículo inservible. Ni una sonrisa le brindan. Muchos los abandonan o lo ingresan en un asilo y nunca los visitan.

Existen Iglesias que les dan importancia a los ancianos; otras ni atención les ponen. Se realizan actividades para los más jóvenes: retiros en hoteles, conferencias con lo más actual, paseos a la playa, intercambios con otras iglesias, pero a los ancianos no los llevan ni a la esquina del Templo, piensan que ellos no necesitan nada de eso. ¡Qué lo hagan sus familiares!

Ya no hay amor ni respeto por los ancianos. La juventud es pasajera. Salen las canas y se las tiñen, las arrugas y se hacen cirugías, engordan y se cambian el físico, pero el alma, la única cirugía que necesita es: la salvación y esa la hace Jesucristo y te rejuvenece aunque tengas canas verdes.

Muchos llegarán a la ancianidad. Desearán una sonrisa, un beso, una caricia, un momento para que le escuchen sus anécdotas.

El libro a los Hebreos nos habla de los héroes de la fe que fueron ancianos: Adán 930 años, Set 912 años, Matusalén 969 años. Abraham tenía 100 años y Sara 90 cuando concibió a Issac.

“Viejo mi querido viejo” dice una canción. Ancianos llenos de años. Acumularon sabiduría, amor, paciencia, recuerdos. Su cabello se puso blanco y comenzaron a mudar los dientes, caminar despacio, oir y ver poco, pero nunca perdieron sus recuerdos, sus sonrisas, sus amabilidades, su bondad.

Muchos viejos verdes fueron y aún los que está vivos fueron grandes músicos, poetas, artistas, predicadores como David García, Jacinto Pérez, Alvaro Vicioso Santíl, Liliana de Bobea, Ezequiel Molina, Luis Thomas, Hernán González, Jacobo James, Julio Postigo, Leonte Guerrero, Félix Hernández y otros. Juventud avanzada, cabezas blancas, cúmulo de años.

Llegar a viejo es una bendición de Dios. “Aún en la vejez fructificarán, estarán vigorosos y verdes. (Sal.92:4).

En el cielo están sentados en los tronos 24 ancianos (Ap.4:4). Allí son respetados y tomados en cuenta.

¡Cuidemos a nuestros ancianos!

“Viejo mi querido viejo”.

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