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DE LA ESCLAVITUD A LA DROGADICCIÓN (1)

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Telésforo Isaac

Este artículo, en tres partes, es un intento de señalar de modo sintético lo que ha venido pasando en la faz de la Tierra, desde los remotos tiempos de la esclavitud hasta este momento. Es una perspectiva propia y subjetiva.

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En el pasado, la intervención para fortalecer y encausar el desarrollo de una tribu, el asentamiento de los feudos, el desarrollo de los pueblos, el surgimiento de las monarquías, y el levantamiento de los imperios; generalmente se basaban en la aparición y acción de un personaje valiente, decidido y audaz, o de un clan ambicioso e imperativo que avasallaba a otro grupo, mediante intrigantes alianzas por necesidad debido a causas de debilitamiento por plaga, peste, hambruna, o prolongada escasez de alimentos.

Las conquistas fueron por alboroto o invasión con actos violentos con garrotes, flechas, lanzas, armas de fuego, espionajes, bombas, maniobras militares, o contubernios diplomáticos. Más tarde, aparecieron las Revoluciones Industriales con la manufactura en el transporte ferroviario, la comunicación electrónica, el acortamiento de tiempo por vuelos en aeronaves, los procesos de productos farmacéuticos y químicos, y con todos estos, las comercializaciones desplegadas de los países más avanzados.

En esta época, estas actuaciones no son únicas para iniciar, fomentar y establecer desarrollos en algunos aspectos de las sociedades emergentes, y aun en las ciudades y países desarrollados. Las formas del pasado para conquistar y someter al contendiente más precario, ha variado; pues, se han modificado. Ya no es así como se hacía con el sometimiento de los asediados a la esclavitud, a la servidumbre, y obediencia, para aprovechar su labor forzada e infatigable, sin sueldos ni compasión, a fin de ser utilizados para el progreso de la colectividad victoriosa. Las maneras de actuar de las tribus, los feudo, las monarquías, los gobiernos, y las maquinaciones o confabulaciones imperialistas se han desplazado.

Hay otras maneras presentes y activas que están por desaparecer y aparecen formas novedosas de propiciar cambios después de la Primera y la Segunda Revoluciones Industriales.

Hay nuevas maneras de desarrollo en la historia contemporánea; una de estas es el mercadeo y uso y abuso de substancias alucinantes, que inestabilizan mentes, distorsionan conductas y desfiguran normas sociales.

Las leyendas están plegadas de acontecimientos de cómo una tribu asaltaba y sometía a otra, a veces con la supuesta inspiración y anuencia de los dioses y/o las fuerzas de divinidades. Es el caso de promesa de Yahvé a Moisés, según Éxodo 23:23: “Mi ángel irá delante de ti, y te llevará a país de los amorreos, hititas, ferezeos, cananeos, heveos y jebuseos a quienes yo arrancaré de raíz”. Así sucedió cuando Josué hizo la entrada y tomó posesión de Canaán, ya que entendió que era obsequio divino -Promesa de Yahvé de la tierra prometida-. Los hebreos estaban convencidos de que: “Nuestros antepasados recibieron esta tierra en herencia, y los que vinieron con Josué la trajeron consigo, cuando conquistaron la tierra de los otros pueblos, (Canaán) a lo que Dios arrojó de delante de ellos”. (Hechos 7: 45).

Hay numerosas ficciones históricas de surgimientos de Estados e imperios que un rey ha interferido en una nación vecina, apresa o aniquila la clase dominante y subyuga a la población que esclaviza para auspiciar el desarrollo de la nación. La esclavitud no fue la única forma de someter y socavar a pueblos y naciones; pues, de vez en cuando surgían ideas emergentes de tipo políticos-sociales y entidades religiosas que motivaban o convertían a grupos, comunidades, y pueblos con reemplazos que cambian el estado tradicional religioso y la tradicional cultural de la población. Lo han hecho de manera solapada, persistente, adoctrinando o enseñando, pero a veces con gestos arrolladoras que han arropados de manera efectiva para sojuzgar a gentes de culturas disímiles.

Tal fue el caso con los pueblos de las tierras del llamado Nuevo Mundo y de las naciones africanas, donde se les dio la Biblia, y se quedaron con las tierras; y así sucedió con los peregrinos puritanos cuando llegaron a Plymoth, Massachusetts, evangelizaron los nativos, les comieron sus pavos y los separaron en reservas excluyentes.

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