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Las virtudes y vicios del empoderamiento femenino

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Por Jenny Matos.

Es como las naves de mercader, trae pan de lejos. Proverbios 31:14. Hablar del Empoderamiento de la Mujer en la Iglesia de hoy, no deja de ser una tema espinoso, pero aun así, la mujer se abre pasos agigantados en todas las áreas de la vida, incluyendo lo ministerial. El Empoderamiento femenil tiene sus pros y sus contras, por lo tanto, lo sabio es permanecer en el medio (salchicha del hot dog), ya que sus extremos son peligrosos y explicaré algunas razones, pero primero vamos por parte.

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¿Qué es Empoderamiento Femenino? En principio, fue es un movimiento que busca la equidad de género y la participación de la mujer en la economía y las políticas públicas. Bajo esta premisa, me tomo la libertad de entender que sus raíces son notablemente nobles, solo que se ha revolcado con otras corrientes menos juiciosas, como el feminismo radical. Lo que al principio era un “manjar de finas exquisiteces”, pero se metieron tantos ingredientes en la misma cazuela, que ahora se ha vuelto un arroz con mango.

El corazón de su marido está en ella confiado, y no carecerá de ganancias. Pr. 31:11. En este verso podemos comprobar que la mujer Virtuosa de Proverbios era activa en el comercio, tanto así, que su marido aprobaba su desempeño de las actividades mercantiles, sin desconfiar en su honestidad como esposa. O sea, que una cosa no tiene que tumbar necesariamente la otra.

Volviendo a las raíces del término empoderamiento, muchas veces solo se trata únicamente de las actividades cotidianas de las mujeres que están integradas a una sociedad demandante, sin pretensiones de competencias e intercambio de roles. Proverbio 31, lo que hace es describir a una mujer “empoderada virtuosamente” de aquella época salomónica; que era productiva, pero sin descuidar su familia, para lo que sugiero observe estos versos:

16 Considera la heredad, y la compra. Y planta viña del fruto de sus manos. 17 Ciñe de fuerza sus lomos. Y esfuerza sus brazos. 18 Ve que van bien sus negocios; Su lámpara no se apaga de noche.19 Aplica su mano al huso, Y sus manos a la rueca.

Estamos perdidos cuando caemos al extremo de creer que “empoderamiento” es sinónimo de “feminismo radical”; de la misma manera que por empoderadas distorsionamos el concepto y nos creemos la cabeza del hombre. ¡Es hora de separar ingredientes, para encontrarle sabor al caldo!

Parte de los pros, fue equipar a la mujer de herramientas de producción económicas, en una sociedad tan machista, que nos veía solo como instrumento de concepción y servidumbre, lo que hacía del matrimonio un secuestro voluntario por la necesidad de un “plato de comida”. En esta parte hemos crecido mucho, pero con la expansión dimos paso a un “ensanchamiento desorbitado”, dando paso a los vicios y los contras, empezaron las competencias con el varón y ese “poder” de saber, que quien “tiene y produce” no le aguanta nada a nadie. Empoderamiento que llevó “ruinas en vez de edificación” a muchos casas, algunos con sistemas muy abusivos y obsoletos que caían en la violencia doméstica. Pero otros, solo era asuntos de ajustar y hacer buenos “acuerdos” con la pareja.

Hay que estar claros, la economía global no hubiese dinamitado sin la participación de la mujer. ¡Nosotras somos maravillosas! Busca lana y lino, y con voluntad trabaja con sus manos. Es como nave de mercader. Pr. 31:13-14. Hace telas, y vende, y da cintas al mercader. Pr. 31:24. Traduciendo estos último versículo a la vida actual, diría simplemente: Vende ropas, tiene una tienda virtual, distribuye productos AVON o MARY KAY. Hace sanes, frascos de dulces o galletas, es agente de bienes raíces, trabaja en una oficina como secretaria, estas pocas labores por citar y todo ese dinero que generan esos emprendimientos sirven para bendecir su propia casa.

El estar empoderadas no es malo, malo es cuando “eso” se convierte en las termitas que carcomen los cimientes del hogar. Y es que, el empoderamiento es extraordinario cuando va de la mano con la prudencia. Para que el arroz con mango vuelva a ser una sabrosa sopa de “una misma carne”, solo hay que poner una pizca de sabiduría al consomé.

La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba. Pr. 14:1. A lo que es bueno señalar, que a veces el empoderamiento debe ser en “casa”. Consejito sabio: Empoderémonos de nuestros matrimonios, de los hijos, de las cocinas, de los calderos o de los jardines, porque hay mujeres haciendo fila esperando una brecha para “empoderarse” de lo que solo a nosotras nos toca regentar. Y para este empoderamiento no hay que ser una “come comida necesariamente”. Considera los caminos de su casa y no come en pan de balde. Pr. 31:27.

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