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Reflexión teológica sobre el pecado original

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Telésforo Isaac

Esta reflexión es una breve nota teológica sobre el pecado y su origen.  Primero, es de lugar definir qué se entiende por “pecado”.  

Pecado es aquello que se aparta de, y es contrario a lo que es recto, bueno, justo, agradable: es faltar a lo debido, es ofensa a Dios, es agresión a otros, es desvirtuar la ley o norma por pensamiento, insidia, atrevimiento o dejadez, es infracción a los preceptos morales y las virtudes.

¿Cómo se comete pecado? Se peca por pensamiento (Ideas mal sanas); palabra (injurias, desprecios); omisión (negligencia) y obra (hechos consumados de acción voluntaria).

¿Quién es que comete pecado y contra quién? Comete pecado toda aquella persona conocedora de las virtudes morales y consciente de su estado natural, física, emocional y espiritual. Puede ser contra Dios, el prójimo, uno mismo o la sociedad.

El pecado original: la desobediencia. La desobediencia es la primera y más grave falta hecha por el ser humano; en verdad, es el pecado original que Adán y Eva cometieron al contraponerse a la advertencia del Creador de no tocar el fruto del árbol que estaba en medio del Jardín del Edén.

El pecado original se les atribuye a Adán y Eva, llevado a cabo en el mismo principio de la “relación de Dios con la humanidad”. (Génesis 3: 1- 24).

Esta parte de la Santa Biblia nos da una perspectiva muy espectacular de lo que era el mundo inmediatamente después de la creación.

Dios lo había hecho todo bueno: mares, vegetación, animales; ahora hace al ser humano a su imagen y semejanza.

El ser humano tenía todo a su orden y poder. Todo estaba bajo su autoridad y para su disfrute, absolutamente todo, menos un árbol y su fruto en el centro del paraíso y en toda la faz de la tierra.

Adán y Evan fueron instruidos y estaban bien conscientes de lo que el Creador les había dicho como amonestación: “que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol…” y precisamente ellos se dejaron llevar del enemigo y contrario de Dios, e hicieron lo indebido: cometieron el pecado original.

Adán y Eva representan la humanidad y cometieron el pecado original por desafecto, desobediencia, por echar a menos la amonestación sermoneada de la Divinidad, por objetar el designio de moralidad de Dios y llevarse de la voz sugerida de la presentación del mal, por obviar el consejo divino y hacer lo que les pareció conveniente, ventajoso y oportuno personalmente.

El término, Pecado Original o Pecado Ancestral. El vocablo que aquí consideramos es originario de la fe cristiana y es la causa de la existencia del malestar llamado pecado en el mundo.

Es un estado adquirido por el ser creado, una condición permanente en la humanidad que atosiga los sentimientos y nubla las buenas pasiones.

El resultado del pecado original tiene unas consecuencias funestas: culpabilidad, vergüenza, expulsado de la gloria del paraíso, dolor de parto de la mujer, necesidad de trabajar para ganarse la vida con el sudor de su frente, una situación de sentimientos que impide la estabilidad emocional permanente y la felicidad auténtica.

 

Se repite que, pecado es transgresión, es apartar lo que es correcto, es hacer lo indebido, es inculcar terror, angustia, desorden, maledicencia, corrupción física y moral, es dañar lo que es puro, estorbar paz y tranquilidad, es traer discordia y tensión, conflicto y desacuerdo, usurpar las virtudes, fomentar enemistad, sembrar odio, separar relaciones humanas y atiza la concupiscencia.

Recomendación al pecador. El que haya cometido alguna contrariedad o falta a lo bueno, normas o leyes, deberá conocer su condición de pecador, arrepentirse, confesar su infracción, pedir perdón y restablecer la buena relación con Dios y el prójimo, consigo mismo y con la sociedad.

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